Category: Finanzas

  • Impacto de la reforma aduanera en el comercio exterior

    Impacto de la reforma aduanera en el comercio exterior

    Efectos inmediatos en México

    • La reforma a la Ley Aduanera está volviendo las operaciones más lentas, más costosas y más estrictas, como se ha documentado en reportes sectoriales y en voces de agentes aduanales.
    • El cambio es estructural: “ya no se puede operar como en 2025”, advierte la agente aduanal Magaly Cavazos (AAADAM).
    • La carga de verificación se desplazó hacia el agente aduanal, que hoy opera como eje del cumplimiento sin ser autoridad ni dueño de la mercancía, de acuerdo con lo expuesto en foros del IMECE.
    • La regla práctica se endureció: no hay despacho sin expediente completo, con validaciones previas.

    Señal observable en la operación Qué suele cambiar “en piso” Dónde se nota primero Qué conviene monitorear (indicador práctico)
    Más lento Más tiempo para integrar/validar expediente antes de liberar Planeación de embarques y programación de transporte Días/horas extra de “preparación documental” antes del cruce
    Más caro Más horas de revisión, más coordinación interáreas y posibles almacenajes por detención Costos de agencia, cumplimiento interno y logística Costos por demoras/almacenaje + horas-hombre de compliance por operación
    Más estricto Menos margen de interpretación; más “no pasa” si falta soporte Prevalidación y revisión de consistencia documental % de operaciones con requerimientos por inconsistencias (factura–pago–pedimento–mercancía)
    Más preciso Declaraciones mejor sustentadas (clasificación/valoración) y expedientes más trazables Auditoría interna y respuesta a requerimientos Tasa de rectificaciones y tiempo de respuesta a requerimientos con expediente electrónico

    Entrada en vigor de la reforma aduanera

    La reforma a la Ley Aduanera entró en vigor el 1 de enero de 2026, y en pocos meses se convirtió en un parteaguas para el comercio exterior mexicano. Lo que observamos —y lo que reportan especialistas del sector— no es un simple ajuste de procedimientos: es un cambio de modelo, con nuevas responsabilidades, nuevas exigencias documentales y un enfoque más agresivo de control.

    Cronograma de adopción 2026
    Línea de tiempo rápida (orientativa)

    1 de enero de 2026: entrada en vigor del nuevo marco.
    Enero–marzo 2026: fase típica de ajuste: rediseño de expedientes, nuevas validaciones previas y aprendizaje operativo.
    Abril–mayo 2026 (≈ cinco meses): el sistema sigue en “acomodo”; se consolidan criterios más estrictos y se vuelven más visibles los impactos en tiempos/costos.
    Nota: el ritmo de adopción puede variar por aduana, tipo de mercancía y madurez documental de cada empresa.

    A cinco meses de ese arranque, el sistema está en fase de “acomodo” y aprendizaje. En la práctica, ese periodo de transición se traduce en fricciones: más revisiones, más validaciones previas y una operación que, por diseño, busca reducir márgenes de interpretación. El resultado inmediato es una aduana más estricta y más precisa, pero también más lenta y más cara en el corto plazo.

    El objetivo declarado del nuevo marco es modernizar el régimen aduanero, fortalecer la fiscalización, combatir la subvaluación y el contrabando técnico, y elevar la competitividad y la transparencia del entorno de comercio exterior. En términos operativos, eso se refleja en un énfasis en trazabilidad, digitalización y auditoría, con expedientes electrónicos robustos y accesibles para la autoridad (en línea con análisis sectoriales como los de Thomson Reuters México, 2026).

    Para las empresas —importadoras, exportadoras y manufactureras— el punto crítico no es solo “qué cambió” en la ley, sino cuándo cambió y con qué velocidad se está exigiendo el cumplimiento. La entrada en vigor marca un antes y un después: la planeación de embarques, la coordinación con proveedores y la gestión de capital de trabajo ahora dependen más que nunca de la calidad del expediente y de la capacidad de anticipar revisiones.

    Transformaciones en el comercio exterior mexicano

    La reforma no solo endurece el despacho; redefine el equilibrio de responsabilidades dentro de la cadena. En una conferencia del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Comercio Exterior (IMECE) se expuso que el nuevo marco normativo trasladó una carga significativa hacia el agente aduanal, quien se convirtió en el eje de la verificación del cumplimiento.

    Ese giro cambia la conversación entre empresa y agente aduanal. Antes, muchas organizaciones veían al agente como un ejecutor del despacho. Hoy, la expectativa se acerca más a un rol de “control de calidad” del cumplimiento: revisar que la operación tenga sustento documental, que la información sea consistente y que el contribuyente (importador/exportador) sea verificable.

    Felipe Miguel González Jaimes, ex presidente de la Confederación Latinoamericana de Agentes Aduanales (CLAA), lo sintetizó con una frase que se volvió guía práctica: “agente aduanal, conoce a tu importador”. El mensaje es claro: el riesgo ya no se gestiona solo en el punto de cruce; se gestiona desde el origen de la operación, desde quién compra, quién vende, quién paga, qué se declara y con qué evidencia.

    En paralelo, el marco empuja hacia una operación más digital y trazable: expedientes electrónicos, controles en línea y disponibilidad de información para auditoría. Para empresas con regímenes temporales y cadenas complejas, esto implica invertir en procesos internos, coordinación interáreas (compras, logística, fiscal, tesorería) y disciplina documental.

    También hay un componente de política comercial: se reporta un aumento de aranceles (en rangos de 10% a 50%) para más de 1,400 fracciones aplicables a mercancías originarias de países sin tratado de libre comercio con México. En términos de estrategia, esto puede empujar decisiones de abastecimiento y reconfiguración de proveedores, con impactos directos en costos y tiempos (rangos citados en análisis públicos como Trade.gov, 2025, y reportes de prensa sectorial).

    Actor en la cadena Beneficios potenciales (si se adapta bien) Fricciones/costos típicos en la transición
    Importador “cumplido” Menos incertidumbre a mediano plazo; mejor defensa documental ante auditoría; competencia más pareja frente a subvaluación Más costo interno de compliance; más tiempo de prevalidación; mayor exposición si hay errores en clasificación/valoración
    Empresas IMMEX / regímenes temporales Trazabilidad más sólida; inventarios más auditables; procesos más estandarizados Inversión en sistemas y disciplina de registros; presión por controles en línea y auditoría remota (p. ej., análisis de AudiCo, 2026)
    Proveedores (especialmente nuevos o de difícil verificación) Si documentan bien, se vuelven “proveedor confiable” y ganan preferencia Mayor exigencia de evidencia (existencia, contratos, pagos, fichas técnicas); riesgo de rechazo si la documentación no cuadra
    Agente aduanal Profesionalización y estandarización del servicio; rol más estratégico Más responsabilidad y presión operativa; mayor conservadurismo para aceptar operaciones; más trabajo de verificación

    En conjunto, la transformación es doble: más control y fiscalización, pero también una presión por profesionalizar y estandarizar. Para el comercio exterior mexicano, el cambio de fondo es que la aduana deja de ser un “trámite al final” y se vuelve un sistema de cumplimiento que empieza desde la planeación de la compra y termina mucho después del despacho, en auditorías y verificaciones.

    Impacto en la operación aduanera

    La reforma se siente, primero, en la operación diaria: el despacho ya no es solo un flujo logístico, sino un proceso de validación integral. Especialistas coinciden en el diagnóstico de estos meses: la operación es más lenta y más estricta, aunque también más precisa.

    Desde nuestra perspectiva —mirando operaciones reales y su efecto en flujo de caja— el impacto operativo se traduce en dos cosas: (1) más tiempo para “dejar listo” un embarque y (2) más puntos donde una inconsistencia puede detener el proceso. Eso afecta inventarios, programación de producción, cumplimiento con clientes y, en última instancia, capital de trabajo.

    El endurecimiento viene de varios frentes: eliminación de márgenes de interpretación, ampliación de responsabilidades, exigencia de expedientes completos y un enfoque de riesgo que se mueve hacia el inicio de la cadena. En la práctica, la regla se volvió binaria: si el expediente no está completo, no hay avance.

    A esto se suma un entorno de mayor fiscalización y auditoría, con autoridad fortalecida para retener, inspeccionar o incluso asegurar embarques cuando detecta incumplimientos o falta de sustento. El incentivo para todos los participantes es operar con mayor conservadurismo: menos “supuestos”, más evidencia.

    Puntos críticos del despacho operativo
    Flujo operativo (despacho) con puntos de control que más detienen

    1) Alta/validación del cliente (KYC operativo): capacidad operativa y situación fiscal verificables.
    Falla típica: datos desactualizados o inconsistentes entre áreas.
    2) Integración del expediente electrónico: factura, contrato/orden, pagos, flete/seguro, fichas técnicas y regulaciones aplicables.
    Falla típica: falta de evidencia de materialidad o documentos “que no amarran” entre sí.
    3) Clasificación y valoración sustentadas: criterios y soporte técnico/comercial.
    Falla típica: descripción insuficiente o discrepancias con la mercancía.
    4) Prevalidación y consistencia: revisión cruzada (documento–dato–mercancía).
    Falla típica: diferencias de cantidades, unidades, Incoterms, moneda, o referencias de pago.
    5) Presentación y selección de revisión: semáforo/inspección según análisis de riesgo.
    Falla típica: requerimiento adicional por proveedor/operación “no demostrable”.
    6) Liberación y resguardo: cierre del expediente para auditoría posterior.
    Checkpoint: asegurar que el expediente quede completo y localizable para futuras revisiones.
    Idea clave: mientras más temprano se detecte la inconsistencia (pasos 1–3), menos cuesta corregirla.

    Efectos en la velocidad y costos de operación

    El primer efecto visible es el tiempo. Si cada operación requiere un expediente completo —con documentación técnica, comercial y evidencia de la materialidad— el despacho se vuelve más secuencial: hay que validar antes de mover. En un entorno donde la logística compite contra ventanas de carga, citas, disponibilidad de transporte y costos de almacenaje, cualquier retraso documental se convierte en costo.

    El segundo efecto es el costo. No solo por posibles demoras, sino por la necesidad de reforzar áreas internas de cumplimiento, invertir en sistemas y dedicar más horas a revisión previa. Para muchas empresas, esto implica que el costo de “hacer bien” la operación sube: más controles, más revisiones, más coordinación con el agente aduanal y, en algunos casos, visitas o verificaciones adicionales para sustentar la operación.

    Además, el marco de sanciones se endurece: se reportan multas que pueden llegar a 250%–300% del valor de la mercancía ante errores u omisiones relevantes, y existe el riesgo de consecuencias severas como la revocación de licencia para el agente aduanal (rangos citados en análisis públicos como QIMA, 2025, y notas de prensa como Yahoo Noticias, 2026). Ese perfil de riesgo cambia el comportamiento: el agente y el importador tienden a frenar operaciones con dudas, pedir más soporte y evitar clientes o proveedores con señales de riesgo.

    En suma, la velocidad baja porque el estándar sube; y el costo sube porque el control se vuelve parte del proceso, no un “chequeo” posterior.

    Precisión en los procesos aduaneros

    La contracara de la fricción es la precisión. Al eliminar márgenes de interpretación y exigir consistencia entre documentos y mercancía, el sistema empuja a declaraciones más sólidas: clasificación arancelaria mejor sustentada, valores más defendibles y cumplimiento regulatorio más verificable.

    Esa precisión se apoya en dos pilares. El primero es el expediente: facturas, contratos, pagos, fletes, seguros y documentación técnica deben integrarse y conservarse en formato electrónico, con disponibilidad para la autoridad. El segundo es el enfoque de trazabilidad y monitoreo: se reporta una orientación hacia controles digitales, análisis de riesgo con herramientas tecnológicas y auditoría más continua.

    Para empresas con operaciones repetitivas, la precisión puede convertirse en ventaja: procesos estandarizados, catálogos depurados, proveedores “documentalmente confiables” y expedientes consistentes reducen la probabilidad de detenciones. En cambio, para operaciones esporádicas o con proveedores nuevos, el costo de “armar el caso” es mayor.

    En términos de gestión, la precisión exige disciplina: que compras, logística y finanzas hablen el mismo idioma documental. Un error de consistencia —por ejemplo, entre lo pagado, lo facturado y lo declarado— deja de ser un detalle y se vuelve un disparador de revisión.

    La reforma, en ese sentido, no solo castiga el incumplimiento: premia la operación ordenada con menos incertidumbre. El reto es llegar a ese punto sin que la transición erosione tiempos de entrega y flujo de caja.

    Rol del agente aduanal en la nueva normativa

    El cambio más sensible —por su impacto en la cadena— es el nuevo lugar que ocupa el agente aduanal. De acuerdo con lo expuesto en el IMECE, el marco normativo lo coloca como eje de verificación del cumplimiento, aun cuando no es autoridad ni propietario de la mercancía. En la práctica, esto reconfigura la relación de trabajo: el agente ya no solo “tramita”, también valida.

    Magaly Cavazos, agente aduanal y vicepresidenta de la Asociación de Agentes Aduanales de Aduanas Metropolitanas (AAADAM), lo describe como un cambio estructural: “ya no se puede operar como en 2025; es una nueva forma de entender la aduana”. Esa frase resume lo que muchas empresas están viviendo: el agente pide más información, exige expedientes completos y, cuando hay dudas, detiene.

    Nuevo rol del agente aduanal
    Voces del sector (por qué cambia el rol del agente)

    Magaly Cavazos (Agente aduanal; Vicepresidenta, AAADAM): “ya no se puede operar como en 2025; es una nueva forma de entender la aduana”.
    Felipe Miguel González Jaimes (Ex presidente, CLAA): “Hoy es: agente aduanal, conoce a tu importador”.
    En conjunto, estas posturas apuntan a lo mismo: el agente deja de ser solo ejecutor del despacho y se vuelve un filtro de cumplimiento (documental y del contribuyente) antes de arriesgar la operación.

    La reforma también elimina exenciones de responsabilidad que antes limitaban la exposición del agente. Se reporta un esquema de responsabilidad compartida (solidaria) entre importador y agente por la exactitud y legalidad de lo declarado: clasificación, valoración y cumplimiento regulatorio. Con sanciones potencialmente muy altas, el incentivo del agente es elevar el estándar de admisión de operaciones.

    Esto tiene consecuencias prácticas:

    • Selección de clientes y operaciones: el agente puede volverse más conservador con contribuyentes o proveedores difíciles de documentar.
    • Mayor interacción: más preguntas, más solicitudes de evidencia, más validaciones previas.
    • Fortalecimiento de cumplimiento: visitas a clientes y revisión de capacidad operativa y situación fiscal, como parte del expediente.

    Además, se reporta un proceso de profesionalización y recertificación: licencias con vigencia de 20 años y recertificación cada tres años. Esto apunta a elevar estándares, pero también introduce un ciclo de cumplimiento permanente para el propio agente (mencionado en análisis sectoriales como AudiCo, 2026).

    Para las empresas, la lectura es directa: el agente aduanal se vuelve un socio crítico de riesgo. No basta con “tener agente”; hay que operar con un agente que tenga procesos, controles y capacidad de sostener expedientes electrónicos completos. Y, del lado de la empresa, hay que estar listo para responder: quien no pueda documentar, no cruza.

    Requisitos de documentación en las operaciones

    Si tuviéramos que resumir la reforma en una regla operativa, sería esta: no hay luz verde si no está todo el expediente listo. Así lo explica Cavazos, y es consistente con lo que formalizan las Reglas Generales de Comercio Exterior: la exigencia documental se vuelve condición de avance, no un complemento.

    ¿Qué significa “expediente completo” en la práctica? La reforma empuja a integrar y conservar —en formato electrónico— los documentos que sustentan la operación: facturas, contratos, pagos, fletes, seguros y documentación técnica, entre otros. La lógica es que la autoridad pueda revisar la trazabilidad y la materialidad de la transacción con mayor facilidad y, en ciertos esquemas, con acceso en tiempo real.

    Expediente Completo Antes del Embarque
    Checklist rápida: “expediente completo” antes de liberar un embarque

    – [ ] Factura comercial (descripción suficiente, cantidades/unidades, moneda, Incoterm, datos del proveedor y del importador).
    – [ ] Contrato / orden de compra (términos, precios, condiciones y trazabilidad con la factura).
    – [ ] Evidencia de pago / condiciones de pago (referencias que “amarren” con factura y proveedor).
    – [ ] Documentos logísticos (guía/conocimiento, flete, seguro cuando aplique; coherencia de pesos/volúmenes).
    – [ ] Ficha técnica / documentación del producto (para sustentar clasificación y regulaciones).
    – [ ] Soporte de clasificación arancelaria (criterio y sustento técnico; consistencia con la descripción).
    – [ ] Soporte de valoración (elementos que expliquen el valor declarado y sus componentes).
    – [ ] Cumplimiento de regulaciones y restricciones no arancelarias (permisos, NOMs u otras, según aplique).
    – [ ] Validación del contribuyente (capacidad operativa y situación fiscal verificables, según el estándar exigido).
    – [ ] Control de versiones: un solo “paquete final” (evita circular PDFs distintos entre compras–logística–agente).
    Checkpoint práctico: si un tercero (auditor interno o el propio agente) no puede reconstruir la operación solo con el expediente, todavía no está listo.

    Además, la validación ya no se limita a la mercancía: se extiende al contribuyente. Las reglas obligan a validar desde la capacidad operativa del cliente hasta su situación fiscal. En otras palabras, no solo importa qué se importa/exporta, sino quién lo hace y si puede demostrar que la operación es real y sostenible.

    Este estándar documental tiene efectos inmediatos:

    1. Planeación previa: la documentación debe estar lista antes del despacho, lo que obliga a anticipar cierres de factura, confirmaciones de pago y consistencia de datos.
    2. Coordinación interna: compras, logística, fiscal y tesorería deben alinear información. Un pago mal referenciado o un contrato incompleto puede frenar el expediente.
    3. Gestión de proveedores: proveedores con documentación débil o difícil de verificar elevan el riesgo de detención.

    Para empresas con programas como IMMEX, el componente documental se conecta con controles de inventario y trazabilidad. Se reporta que los controles deben ser en línea, con capacidad de auditoría remota, lo que eleva la exigencia de sistemas y disciplina de registro (p. ej., análisis de AudiCo, 2026).

    En el día a día, el expediente completo se vuelve un “pasaporte” de la operación. Y como todo pasaporte, no se improvisa en la fila: se tramita antes. La empresa que internalice esto reduce fricción; la que lo ignore, paga en tiempos, costos y estrés operativo.

    Revisión del riesgo en la cadena de comercio exterior

    Uno de los cambios más profundos es dónde se gestiona el riesgo. Antes, muchas organizaciones vivían el riesgo aduanero como algo que “aparece” en el cruce: semáforo, revisión, requerimiento. Con la reforma, la revisión del riesgo se traslada al inicio de la cadena.

    Las Reglas Generales de Comercio Exterior formalizan esta lógica al obligar a validar elementos del contribuyente —capacidad operativa y situación fiscal— además de la documentación de la operación. En los hechos, esto convierte al expediente en un instrumento de gestión de riesgo: si no puedes probar, no puedes avanzar.

    La autoridad aduanera (ANAM) también se reporta con mayores facultades para retener, inspeccionar y asegurar embarques, en un entorno de monitoreo y auditoría más continua. El foco está en combatir subvaluación y contrabando técnico, y en asegurar la materialidad de las transacciones. Eso eleva el costo de operar “al límite” y reduce el espacio para prácticas laxas.

    Prioriza Riesgos Antes del Cruce
    Marco simple para priorizar riesgos (de mayor impacto operativo a mayor frecuencia)

    1) Riesgo documental (consistencia): factura–pago–contrato–logística–mercancía.
    – Prioriza porque es el detonador más común de detenciones.
    2) Riesgo de proveedor (verificabilidad): existencia legal, trazabilidad y capacidad de documentar.
    – Prioriza en altas de proveedor y primeras operaciones.
    3) Riesgo técnico (clasificación/regulaciones): sustento de fracción, NOMs/permisos, fichas técnicas.
    – Prioriza en productos nuevos o con cambios de ingeniería.
    4) Riesgo de valoración/materialidad: coherencia del valor y evidencia de la transacción.
    – Prioriza cuando hay descuentos, royalties, servicios vinculados o cambios de precio.
    5) Riesgo de continuidad (operación): ventanas logísticas, inventario, producción, clientes.
    – Prioriza en embarques críticos (línea parada / OTIF).
    Regla práctica: si un riesgo puede detener el embarque antes del cruce, trátalo como “riesgo de diseño” y no como excepción.

    Para las empresas, el riesgo se vuelve más amplio y más transversal:

    • Riesgo de proveedor: si no se puede demostrar existencia legal o consistencia documental del proveedor, la operación se complica.
    • Riesgo de clasificación/valoración: errores u omisiones pueden detonar sanciones severas.
    • Riesgo de continuidad: detenciones y revisiones afectan entregas, inventarios y compromisos con clientes.
    • Riesgo financiero: más tiempo en aduana puede significar más capital inmovilizado y presión sobre liquidez.

    En este punto, la frase “conoce a tu importador” también se puede leer al revés: importador, conoce tu propia operación. Conocer significa poder demostrar: quién eres, cómo operas, cómo pagas, cómo registras inventarios y cómo sustentas cada dato declarado.

    La reforma empuja a una cultura de cumplimiento preventivo. No elimina el riesgo, pero cambia su administración: menos reacción, más preparación. Para equipos financieros y de operaciones, esto implica mapear puntos de quiebre (documentos críticos, tiempos de emisión, validaciones internas) y tratarlos como parte del ciclo operativo, no como excepciones.

    Objetivos de modernización y competitividad

    La reforma tiene costos de transición, pero también una lógica estratégica: modernizar el régimen aduanero, elevar transparencia y fortalecer la competitividad del comercio exterior mexicano. En el diseño, hay tres ejes claros: digitalización, trazabilidad y profesionalización.

    Beneficios vs Costos de Transición
    Modernización: beneficios esperados vs costos de transición (lo que suele pasar en la práctica)

    Digitalización (expediente electrónico / disponibilidad):
    – Beneficio: auditorías más defendibles y menos “interpretación” cuando el expediente está sólido.
    – Costo: inversión en sistemas, control documental y disciplina interáreas.
    Trazabilidad (materialidad y consistencia):
    – Beneficio: menos espacio para subvaluación/contrabando técnico; competencia más pareja.
    – Costo: más validaciones previas y mayor fricción con proveedores que no documentan bien.
    Profesionalización (agente aduanal):
    – Beneficio: estándares más altos y servicio más estructurado.
    – Costo: mayor conservadurismo del agente y más requisitos para aceptar/continuar operaciones.
    Idea clave: el “premio” llega cuando el expediente y los datos se vuelven repetibles; el “costo” se concentra en la transición.

    En digitalización, se reporta la exigencia de expedientes electrónicos completos y accesibles, así como controles en línea (incluidos inventarios en ciertos regímenes). La promesa implícita es que, con información estandarizada y disponible, la autoridad puede hacer análisis de riesgo más fino y las empresas pueden operar con menos incertidumbre una vez que se adaptan.

    En trazabilidad, el objetivo es reducir espacios para subvaluación y contrabando técnico. Si cada operación debe sostenerse con evidencia —y si la consistencia entre documentos y mercancía se vuelve condición— el sistema tiende a castigar la informalidad y a favorecer a quien invierte en cumplimiento.

    En profesionalización, se reporta que las licencias de agente aduanal dejan de ser vitalicias: pasan a vigencia de 20 años con recertificación cada tres. Esto busca elevar estándares y mantener actualizados a quienes operan como intermediarios críticos del sistema.

    También hay un componente de competitividad industrial y política comercial: el aumento de aranceles (10% a 50%) para mercancías de países sin tratado con México, en más de 1,400 fracciones, apunta a proteger manufactura nacional y a incentivar reconfiguración de cadenas (incluido el nearshoring). Para empresas que dependen de insumos de esos orígenes, el impacto es directo en costo y estrategia de abastecimiento.

    Desde el ángulo empresarial, la modernización se mide en una pregunta: ¿el nuevo estándar reduce incertidumbre en el mediano plazo o solo agrega fricción? La respuesta depende de la implementación y de la capacidad de cada empresa para adaptarse. Pero el mecanismo es claro: quien

    Este análisis se construye desde el enfoque de Mundi: leer cambios regulatorios y operativos por su transmisión a tiempos de cobro/pago, capital de trabajo y ejecución diaria de importaciones y exportaciones en empresas mexicanas.

    Este texto se basa en información públicamente disponible y en observaciones sectoriales vigentes a la fecha de publicación. La aplicación práctica puede variar según la aduana, el tipo de mercancía, el régimen (p. ej., IMMEX) y el nivel de madurez documental de cada empresa. Dado que criterios y requisitos pueden cambiar, conviene validar estos puntos con tu agente aduanal y ajustarlos a tu caso.

  • Caída de la confianza empresarial en México abril 2026

    Caída de la confianza empresarial en México abril 2026

    Panorama general

    • En abril de 2026, el IGOEC se ubicó en 48.2 puntos: -0.2 mensual y -0.4 anual (Inegi).
    • El indicador acumuló 14 meses por debajo de 50 puntos, zona asociada a pesimismo empresarial.
    • Por sector, el ICE mostró movimientos mixtos: manufactura subió marginalmente; comercio y servicios cayeron.
    • La incertidumbre por aranceles, el conflicto en Medio Oriente y un consumo interno más débil aparecen como telón de fondo.

    Confianza empresarial sigue debilitada
    IGOEC (abril 2026): 48.2 puntos (cifras desestacionalizadas reportadas por INEGI).
    Cambio mensual: -0.2 puntos vs. marzo 2026.
    Cambio anual: -0.4 puntos vs. abril 2025.
    Racha bajo 50: 14 meses consecutivos.
    ICE por sector (abril 2026): manufactura 47.9; construcción 48.1; comercio 48.9; servicios privados no financieros 48.1.
    Referencia: INEGI, Encuesta Mensual de Opinión Empresarial (EMOE), boletín de Indicadores de Confianza Empresarial (abril 2026).

    Caída de la confianza empresarial en abril de 2026

    La confianza del sector empresarial mexicano volvió a retroceder en abril de 2026. El Indicador Global de Opinión Empresarial de Confianza (IGOEC) —publicado por el Inegi con base en la Encuesta Mensual de Opinión Empresarial (EMOE)— resume la opinión de directivos empresariales sobre la situación económica del país y de sus empresas; por convención, lecturas arriba de 50 puntos se asocian a optimismo y debajo de 50 a pesimismo.

    El dato importa por una razón práctica: estos indicadores recogen la opinión de directivos empresariales sobre la situación económica del país y de sus compañías, y esa percepción suele influir en decisiones de inversión y, por extensión, en el pulso de la actividad.

    El nivel de 48.2 no solo está por debajo del umbral de 50 puntos (referencia que separa optimismo de pesimismo en la lectura del indicador), sino que además confirma una racha prolongada: con la observación de abril, el IGOEC acumuló 14 meses consecutivos por debajo de 50.

    Umbral de 50 puntos explicado
    Qué significa “50 puntos” aquí: es un umbral de lectura del indicador (optimismo vs. pesimismo) basado en el balance de respuestas de la encuesta.
    Qué NO significa: no es un dato directo de ventas, producción o empleo.
    Por qué se sigue de cerca: al capturar sentimiento y expectativas de directivos, suele moverse antes que algunos resultados “duros” y ayuda a anticipar cambios en planes de inversión, inventarios y contratación.

    En términos prácticos, el IGOEC no mide “resultados” (ventas o producción), sino sentimiento y expectativas; por eso se usa como señal temprana para calibrar decisiones de inversión y de operación. En términos de clima de negocios, esto sugiere que el ánimo empresarial se mantiene en un terreno de cautela.

    Para quienes operan con presupuestos de capital, inventarios y decisiones de contratación, una señal persistente de pesimismo no necesariamente se traduce en parálisis, pero sí suele empujar a priorizar liquidez, revisar supuestos de demanda y ajustar calendarios de inversión. En nuestra lectura, el mensaje central del dato de abril es la continuidad: no se trata de un tropiezo aislado, sino de un entorno donde la confianza no logra recuperar el umbral que típicamente acompaña planes más agresivos de expansión.

    Indicador Global de Opinión Empresarial de Confianza (IGOEC)

    El IGOEC funciona como un termómetro agregado del sentimiento empresarial porque integra la confianza de cuatro grandes sectores: industrias manufactureras, construcción, comercio y servicios privados no financieros. Su fuente es la EMOE del Inegi, que captura cómo evalúan los directivos tanto la situación económica del país como la de su propia empresa.

    Lectura rápida del IGOEC
    Cómo leer el IGOEC (en 30 segundos)

    1) Qué integra: un agregado de 4 sectores (manufactura, construcción, comercio y servicios privados no financieros).
    2) De dónde sale: de la EMOE (encuesta mensual a directivos).
    3) Cómo se interpreta:
    > 50: balance de respuestas más optimista.
    < 50: balance de respuestas más pesimista.
    4) Para qué sirve: señal temprana de clima de negocios (expectativas) que puede anticipar ajustes en inversión y operación.
    5) Para qué no sirve: no sustituye indicadores de actividad (producción/ventas); complementa la lectura.

    Dos comparaciones ayudan a dimensionar el movimiento:

    • Mensual: -0.2 puntos respecto a marzo de 2026.
    • Anual: -0.4 unidades frente a abril del año previo.

    Más allá de la variación puntual, el rasgo dominante es la persistencia bajo 50 en zona de pesimismo. En la práctica, esto suele reflejar que, aunque algunas empresas puedan estar operando con demanda estable o incluso con oportunidades específicas, el balance de riesgos percibidos a nivel país y sector pesa más en la evaluación general.

    El IGOEC no es un indicador de producción ni de ventas; es un indicador de expectativas y percepción. Por eso, su utilidad para direcciones financieras y equipos de planeación es como señal temprana: cuando el ánimo se deteriora, es común ver más sensibilidad a shocks (costos, logística, tipo de cambio, financiamiento) y más disciplina en gasto.

    En abril, el mensaje agregado es claro: el sector privado no está leyendo el entorno como uno “favorable” en términos generales. Y cuando esa lectura se prolonga, suele afectar el apetito por comprometer capital a plazos largos, especialmente en proyectos donde la recuperación depende de un ciclo de demanda robusto o de condiciones externas estables.

    Desempeño del Indicador de Confianza Empresarial (ICE) por sector

    Si el IGOEC es la vista panorámica, el Indicador de Confianza Empresarial (ICE) permite ver matices por sector. En abril de 2026, los movimientos fueron mixtos: hubo incrementos marginales en algunos casos, pero también retrocesos relevantes en otros, con componentes internos que apuntan a dónde se concentra la preocupación.

    En conjunto, los cuatro sectores se mantuvieron por debajo de 50 puntos en sus lecturas reportadas para el mes, lo que es consistente con el IGOEC en terreno pesimista. Sin embargo, el detalle importa: no es lo mismo un sector que mejora por condiciones internas de operación que otro que cae por deterioro en expectativas futuras o por una lectura más negativa de la economía del país.

    A continuación, desglosamos lo reportado para abril de 2026 en cada sector, con énfasis en los cambios mensuales, los componentes que más se movieron y la comparación anual cuando está disponible. Para equipos que gestionan capital de trabajo, este nivel de detalle ayuda a entender si el pesimismo viene más por demanda, por expectativas o por el entorno macro percibido.

    Sector ICE abril 2026 (pts) Cambio m/m (pts) Cambio a/a (pts) Componente con mayor deterioro m/m (según reporte)
    Industrias manufactureras 47.9 +0.1 -0.4 Situación económica presente del país (-0.2)
    Construcción 48.1 +0.3 +1.4 (No especificado en el texto base)
    Comercio 48.9 -0.1 +1.6 Situación económica futura de la empresa (-1.5)
    Servicios privados no financieros 48.1 -0.4 -1.7 Situación económica presente del país (-1.3)

    Industrias manufactureras

    En industrias manufactureras, el ICE se ubicó en 47.9 puntos en abril de 2026. A diferencia del agregado, aquí hubo una mejora marginal: el indicador avanzó 0.1 unidades frente a marzo.

    El dato sugiere estabilidad relativa en el ánimo del sector, aunque todavía en zona de pesimismo por estar debajo de 50. Lo más relevante está en el desglose interno: el único componente que disminuyó a tasa mensual fue el de situación económica presente del país, con una caída de 0.2 puntos. Es decir, aun cuando el indicador general del sector subió ligeramente, la lectura sobre el estado actual de la economía nacional se deterioró.

    En la comparación anual, el ICE manufacturero retrocedió 0.4 unidades. Esto refuerza la idea de un sector que no está en un colapso de confianza, pero tampoco en una recuperación clara: se mueve en márgenes pequeños, con un sesgo de cautela.

    Para empresas manufactureras —en especial las integradas a cadenas de suministro— esta combinación suele traducirse en decisiones más finas: mantener operación y pedidos, pero con mayor atención a riesgos de entorno. Cuando el componente que cae es la “situación económica presente del país”, el mensaje suele ser: el negocio puede sostenerse, pero el contexto macro no se percibe como un viento a favor.

    Construcción

    El ICE de construcción fue de 48.1 unidades en abril de 2026. En el mes, el indicador creció 0.3 puntos respecto a marzo, un avance que, aunque modesto, contrasta con la caída del IGOEC.

    Aun así, el sector sigue en terreno pesimista: con este dato, el ICE de construcción se mantuvo por 20 meses consecutivos por debajo del umbral de 50 puntos. Esa racha es relevante porque habla de un pesimismo más estructural o persistente en el sector, no solo de un bache temporal.

    En la medición anual, construcción fue el sector con mejor variación entre los reportados: el ICE avanzó 1.4 puntos. Esto sugiere que, frente al año previo, el ánimo mejoró, aunque sin alcanzar todavía el nivel que marcaría optimismo.

    Para quienes operan en construcción o dependen de ella (proveedores de materiales, logística, servicios especializados), el mensaje es doble: hay una mejora anual y un repunte mensual, pero el sector sigue sin cruzar el umbral psicológico de 50. En términos de planeación, esto suele implicar que los proyectos y la inversión pueden continuar, pero con una evaluación más estricta de riesgos y tiempos.

    Comercio

    En comercio, el ICE retrocedió 0.1 puntos frente al mes previo y se ubicó en 48.9 unidades en abril de 2026. Es una caída pequeña en el agregado, pero el detalle de componentes muestra dónde se concentró el deterioro.

    Dos de los cinco componentes del ICE de comercio registraron disminuciones respecto a marzo. El componente con mayor caída fue situación económica futura de la empresa, con un descenso de 1.5 puntos. Este es un matiz importante: no es solo una evaluación del presente, sino una señal de que parte del sector está ajustando a la baja su expectativa sobre su propio desempeño hacia adelante.

    En la comparación anual, comercio mostró un comportamiento distinto a otros sectores: el ICE registró un alza de 1.6 unidades. Es decir, frente al año previo, el ánimo mejoró, pero en el margen mensual volvió a debilitarse, y lo hizo precisamente en un componente de expectativas futuras.

    Para direcciones financieras en empresas comerciales, este tipo de lectura suele empujar a revisar supuestos de ventas, rotación de inventario y necesidades de capital de trabajo. Cuando la expectativa futura de la empresa cae con fuerza, es común ver decisiones como: compras más conservadoras, mayor foco en liquidez y ajustes en promociones o estrategia de precios para sostener volumen.

    Servicios privados no financieros

    En servicios privados no financieros, el ICE bajó 0.4 puntos en comparación con marzo de 2026 y se ubicó en 48.1 unidades. Fue, entre los sectores reportados, uno de los retrocesos mensuales más claros.

    Tres de sus componentes tuvieron un comportamiento negativo. El de mayor retroceso fue situación económica presente del país, con una caída de 1.3 puntos. De nuevo aparece el mismo foco que en manufactura (aunque con mayor magnitud): una lectura más pesimista sobre el estado actual de la economía nacional.

    En la medición anual, servicios privados no financieros fue el sector con peor desempeño entre los mencionados: el ICE cayó 1.7 puntos. Esto sugiere que el deterioro no es solo mensual, sino también frente al año previo.

    Para empresas de servicios —que suelen depender más del ciclo interno— este patrón es consistente con un entorno donde el consumo y la demanda doméstica se perciben más frágiles. Cuando el componente que más cae es la “situación económica presente del país”, el mensaje suele ser que el problema no está únicamente en la empresa, sino en el contexto que condiciona la demanda y la disposición a gastar de clientes y empresas.

    Factores que afectan la confianza empresarial

    El deterioro en la expectativa de los empresarios sobre el comportamiento de la economía no ocurre en el vacío. En abril de 2026, el propio reporte atribuye el sesgo negativo a una combinación de factores: incertidumbre por aranceles en el mundo, el conflicto en Medio Oriente y un debilitamiento del consumo interno, que ha presionado el entorno comercial del país.

    Del factor al impacto
    Del factor al impacto (canales típicos) + qué revisar

    1) Aranceles / incertidumbre comercial → presión en costos y precios, cambios en pedidos, renegociación de términos.
    – Revisa: sensibilidad de margen por insumo, cláusulas de precio, dependencia de un solo mercado/proveedor.
    2) Riesgo geopolítico (p. ej., Medio Oriente) → volatilidad en logística y tiempos, cambios en costos de transporte/seguros, mayor aversión al riesgo.
    – Revisa: rutas críticas, buffers de inventario, tiempos de reposición y planes alternos.
    3) Consumo interno más débil → menor tracción de ventas, más competencia por precio, mayor riesgo en cobranza.
    – Revisa: rotación de inventario, aging de cuentas por cobrar, elasticidad de demanda y promociones.
    Checkpoint práctico: si el deterioro se concentra en “situación económica del país” o “expectativa futura de la empresa”, suele valer la pena correr un escenario conservador de flujo de caja (ventas, días de inventario y cobranza) antes de comprometer gasto fijo.

    Desde la óptica de una empresa que importa o exporta —y, sobre todo, desde la tesorería— estos factores tienen canales de transmisión concretos:

    1) Incertidumbre arancelaria global. Cuando el comercio internacional se enfrenta a cambios o amenazas de aranceles, el problema no es solo el costo directo. También aumenta la incertidumbre sobre precios finales, márgenes y continuidad de pedidos. En cadenas de suministro, esa incertidumbre suele traducirse en decisiones más conservadoras: contratos más cortos, inventarios más defensivos o renegociaciones de términos.

    2) Conflicto en Medio Oriente. Un conflicto geopolítico de esa naturaleza tiende a elevar la percepción de riesgo global. Para empresas mexicanas, el impacto puede sentirse por la vía de volatilidad en mercados, cambios en costos logísticos o ajustes en expectativas de demanda externa. Aunque el indicador no cuantifica esos canales, sí recoge el efecto agregado en el ánimo.

    3) Debilitamiento del consumo interno. Este factor es especialmente relevante para comercio y servicios. Si el consumo se percibe más débil, el entorno comercial se vuelve más competitivo: más presión en precios, mayor sensibilidad del cliente y más necesidad de financiar inventario o cuentas por cobrar con cuidado.

    En conjunto, estos elementos ayudan a explicar por qué varios componentes que se deterioran están ligados a la situación económica del país (presente) y a la situación futura de la empresa (en comercio). En términos de decisiones, cuando el riesgo percibido sube, suele aumentar el valor de la flexibilidad: mantener capacidad de reacción, evitar compromisos irreversibles y fortalecer la gestión de flujo de caja.

    Tendencias a lo largo de los últimos meses

    La señal más contundente de tendencia no está en el cambio mensual de abril (que fue de -0.2 en el IGOEC), sino en la duración del periodo en terreno pesimista. Con abril de 2026, el IGOEC se mantuvo por debajo de 50 puntos. En otras palabras: el sector privado lleva más de un año sin recuperar un nivel de confianza asociado a optimismo.

    Cuando una racha así se prolonga, el efecto suele ser acumulativo. No necesariamente implica que todas las empresas estén peor cada mes, pero sí que el balance de respuestas en la encuesta se mantiene inclinado hacia la cautela. Esto puede convivir con sectores que mejoran marginalmente (como manufactura en abril, +0.1) y otros que retroceden (servicios, -0.4), sin que el agregado logre cruzar el umbral.

    Señal de tendencia (con lo reportado en el texto) Qué muestra Dato clave
    IGOEC bajo 50 de forma prolongada Persistencia del pesimismo agregado 14 meses consecutivos bajo 50 (a abril 2026)
    Construcción bajo 50 de forma más persistente Pesimismo sectorial más estructural 20 meses consecutivos bajo 50 (a abril 2026)
    Servicios con deterioro anual Debilidad relativa vs. año previo -1.7 puntos a/a (abril 2026)
    Comercio: mejora anual pero caída en expectativas futuras Señal mixta (mejora vs. 2025, cautela hacia adelante) +1.6 a/a, pero componente futuro de la empresa -1.5 m/m
    Manufactura: estabilidad marginal, sin recuperación clara Movimiento pequeño, sesgo de cautela +0.1 m/m y -0.4 a/a

    A nivel sectorial, también hay tendencias de persistencia:

    • Construcción: se mantuvo por 20 meses consecutivos por debajo de 50. Aunque abril mostró un avance mensual (+0.3) y una mejora anual (+1.4), la racha sugiere que el sector no ha logrado consolidar un cambio de ánimo suficiente para entrar en zona optimista.
    • Servicios privados no financieros: además de caer en abril (-0.4), registró una baja anual (-1.7), lo que apunta a una tendencia más negativa en comparación con otros sectores.
    • Comercio: pese a su mejora anual (+1.6), en abril retrocedió (-0.1) y, sobre todo, mostró una caída fuerte en un componente de expectativas futuras de la empresa (-1.5), señal de que el optimismo relativo puede estar perdiendo tracción.
    • Manufactura: se movió poco en el margen (+0.1 mensual) pero con deterioro anual (-0.4), lo que sugiere estabilidad sin recuperación clara.

    Para equipos de planeación, la lectura útil de estas tendencias es que el “piso” de confianza se ha mantenido bajo por un periodo prolongado. En ese contexto, los planes que dependen de una rápida mejora del entorno pueden requerir escenarios alternativos: uno base de continuidad (confianza baja) y uno de estrés (más deterioro por shocks externos).

    Implicaciones para la economía mexicana

    Qué revisar en la empresa cuando la confianza se mantiene bajo 50

    Sin asumir un escenario específico, una lectura prolongada en zona pesimista suele justificar una revisión interna de tres frentes:

    • Supuestos de demanda y precios: si el componente que se deteriora es la lectura sobre la economía del país o la expectativa futura de la empresa (como en comercio), conviene estresar el presupuesto base.
    • Capital de trabajo: inventarios, cuentas por cobrar y calendario de pagos tienden a volverse más sensibles cuando el consumo interno se percibe más débil.
    • Flexibilidad operativa: priorizar decisiones reversibles (plazos, volúmenes, términos) ayuda a navegar periodos de mayor incertidumbre.

    Decisiones Clave con Baja Confianza
    Trade-offs típicos cuando la confianza se mantiene bajo 50

    Invertir hoy vs. preservar liquidez: CAPEX de expansión puede esperar; CAPEX de eficiencia/mantenimiento suele competir mejor por retorno y riesgo.
    Inventario “por servicio” vs. inventario “por cautela”: subir inventario reduce quiebres, pero aumenta riesgo de sobrestock si la demanda se enfría.
    Vender más a crédito vs. proteger cobranza: empujar ventas puede alargar días de cobro; endurecer crédito protege caja pero puede costar volumen.
    Cobertura (tipo de cambio/insumos) vs. costo de cobertura: cubrir reduce volatilidad, pero tiene costo; conviene definir umbrales (margen mínimo, exposición neta) antes de decidir.

    El Inegi subraya un punto clave: conocer el nivel de confianza empresarial es importante porque influye en la decisión de invertir. Si el ánimo se mantiene por debajo de 50, el riesgo es que una parte del sector privado posponga o fragmente decisiones de inversión, privilegiando proyectos de retorno más rápido o de menor incertidumbre.

    En la economía real, esto puede reflejarse en varios frentes, sin necesidad de asumir cifras adicionales:

    • Inversión más selectiva. En un entorno de pesimismo, es común que las empresas prioricen inversiones indispensables (mantenimiento, cumplimiento, eficiencia) y sean más cautas con expansiones de capacidad o proyectos de largo plazo.
    • Gestión más estricta del capital de trabajo. Si comercio y servicios perciben un consumo interno más débil, la presión recae en inventarios, cuentas por cobrar y ciclos de efectivo. Para empresas que importan insumos o venden a crédito, el costo de equivocarse en pronósticos aumenta.
    • Mayor sensibilidad a shocks externos. La incertidumbre por aranceles y el conflicto en Medio Oriente elevan la percepción de riesgo. En la práctica, esto puede traducirse en decisiones como diversificar proveedores, renegociar términos o ajustar políticas de cobertura (cuando aplica) para reducir volatilidad.

    Desde nuestra perspectiva —enfocada en cómo los indicadores macro aterrizan en decisiones financieras— el dato de abril no es una alarma por sí mismo, pero sí una confirmación de régimen: el sector privado sigue operando con un sesgo de cautela. En ese régimen, la ventaja competitiva suele estar en la ejecución: empresas con mejor visibilidad de flujo de caja, disciplina de costos y flexibilidad operativa tienden a navegar mejor.

    También hay un matiz importante: algunos sectores muestran mejoras anuales (construcción y comercio), lo que sugiere que no todo es deterioro. Sin embargo, mientras el agregado permanezca bajo 50, el entorno de inversión seguirá condicionado por la percepción de riesgo y por la fragilidad de expectativas.

    Reflexiones finales sobre la confianza empresarial en México

    La lectura de abril de 2026 deja una idea central: la confianza empresarial en México se mantiene en terreno pesimista, con variaciones sectoriales, pero sin un cambio de tendencia claro en el agregado. Para quienes toman decisiones de financiamiento, inversión y operación, el valor del indicador no está en “adivinar” el futuro, sino en reconocer el tipo de entorno en el que se está planeando: uno donde la cautela domina.

    Impacto de la incertidumbre global en el sector empresarial

    La combinación de incertidumbre arancelaria y tensiones geopolíticas eleva el costo de tomar decisiones irreversibles. En la práctica, esto suele empujar a acortar horizontes de planeación, reforzar la disciplina de liquidez y ajustar términos comerciales para proteger márgenes y continuidad de pedidos.

    En ese contexto, el valor de seguir el IGOEC y los ICE sectoriales no está en “adivinar” el siguiente dato, sino en identificar qué componente se está deteriorando (economía del país vs. expectativa de la empresa) y traducirlo en revisiones concretas de presupuesto, inventarios y flujo de caja.

    Este análisis se escribe desde el punto de vista de Mundi, fintech mexicana de comercio internacional: leemos estos indicadores como señales que terminan aterrizando en decisiones de capital de trabajo para empresas que importan y exportan.

    La información y definiciones del IGOEC/ICE se basan en publicaciones públicas de INEGI sustentadas en la EMOE para abril de 2026. Estos indicadores recogen percepción y expectativas, por lo que pueden evolucionar de forma distinta a métricas de actividad como producción o ventas. Dado que factores externos pueden cambiar con rapidez, las conclusiones podrían variar conforme se publiquen nuevas actualizaciones.

  • Perspectivas del PIB en México para 2026 según Banco BASE

    Perspectivas del PIB en México para 2026 según Banco BASE

    • Banco BASE ajustó su expectativa de crecimiento del PIB de México para 2026 a 1%, desde 1.2% en una revisión previa.
    • En sus escenarios, el avance podría ir de 0.60% (pesimista) a 1.45% (optimista), con un impulso puntual por el Mundial de Fútbol.
    • El PIB cayó 0.8% trimestral en el 1T26, con retrocesos en actividades primarias, secundarias y terciarias, señal de una posible “trampa de estancamiento”.
    • La informalidad laboral se ubicó en 54.85% (marzo), un rasgo estructural que limita productividad y crecimiento.

    Proyecciones de crecimiento del PIB en 2026

    Banco BASE mantiene un tono de cautela: su expectativa central es que México crezca 1% en 2026. Esta lectura retoma lo expuesto por Gabriela Siller en el webinar “Perspectivas económicas, estimación del PIB al primer trimestre de 2026” y lo reportado por T21. Para quienes dirigimos finanzas y operaciones en empresas medianas —sobre todo exportadoras e importadoras— este ajuste importa menos por la décima en sí y más por lo que sugiere: un entorno donde el crecimiento depende de impulsos puntuales, mientras persisten frenos estructurales.

    Variable (Banco BASE) Revisión/escenario Dato Nota rápida de lectura
    Pronóstico central de PIB 2026 Revisión vs. previa 1.0% (antes 1.2%) El recorte es pequeño, pero refuerza el tono de cautela.
    Escenario pesimista Rango 2026 0.60% Crecimiento casi plano; mayor presión en liquidez y rotación.
    Escenario optimista Rango 2026 1.45% Mejor tracción, pero aún moderada; no implica cambio estructural.

    En el webinar “Perspectivas económicas, estimación del PIB al primer trimestre de 2026”, Gabriela Siller, directora de Análisis Económico de Grupo Financiero BASE, enmarcó el desempeño reciente como una señal de “trampa de estancamiento”. La idea es clara: si la economía pierde inversión, productividad y formalidad, el crecimiento potencial se reduce y cualquier choque (interno o externo) pega más fuerte.

    Para 2026, BASE anticipa un rebote tras el mal arranque del año, pero no necesariamente un cambio de tendencia. En su lectura, parte del repunte del segundo trimestre estaría asociado a un factor extraordinario: el Mundial de Fútbol, que podría sumar impulso al PIB por turismo y consumo adicional. Es decir, un impulso relevante, pero acotado.

    Desde la perspectiva empresarial, el mensaje es doble: (1) habrá ventanas de demanda (turismo, consumo asociado al evento), y (2) el piso estructural sigue siendo bajo, por lo que conviene planear con escenarios y no con una sola cifra.

    Escenarios de crecimiento económico

    Banco BASE no se queda en un número único: plantea un rango para 2026. Para la toma de decisiones en tesorería, compras internacionales, inventarios y capital de trabajo, este enfoque es útil: obliga a pensar qué variables mueven el resultado y cómo se transmite a ventas, costos y financiamiento.

    Palancas del crecimiento 0.60%–1.45%
    Cómo leer el rango 0.60%–1.45% (palancas que suelen mover cada escenario)

    Turismo y consumo por el Mundial: si el flujo de visitantes y el gasto se materializan, empujan servicios y comercio; si se diluyen, el “rebote” pierde fuerza.
    Inversión fija (maquinaria/equipo): cuando cae, limita capacidad y productividad; cuando se estabiliza, reduce cuellos de botella y mejora costos unitarios.
    Informalidad: alta informalidad suele frenar productividad y formalización de demanda (crédito/ingreso estable), afectando consumo y recaudación.
    Productividad: si no mejora, el crecimiento potencial se vuelve bajo y los impulsos temporales se agotan rápido.
    Incertidumbre comercial (T-MEC): más incertidumbre tiende a posponer inversión/contratación; menos incertidumbre facilita planes de expansión y pedidos.
    Traducción operativa: a mayor peso de “impulsos temporales” (turismo/evento) y menor inversión/productividad, más conviene planear con inventarios y crédito flexibles.

    El rango también sugiere que el crecimiento no está “asegurado” por inercia. La economía viene de un trimestre con contracción y con señales de debilidad en inversión y consumo. En ese contexto, el escenario optimista depende de que ciertos motores (como el turismo por el Mundial) se materialicen y que los frenos (informalidad, inversión fija débil, productividad) no se profundicen.

    En nuestra lectura, el valor práctico de estos escenarios está en traducirlos a decisiones: ¿qué tan agresivo será el plan comercial?, ¿qué tan rápido rotará inventario?, ¿qué tan prudente debe ser el calendario de pagos a proveedores?, ¿qué exposición cambiaria conviene cubrir? No se trata de “adivinar” el PIB, sino de preparar la operación para un rango plausible.

    Escenario pesimista

    En el escenario pesimista, Banco BASE estima que el PIB de México crecería 0.60% en 2026. Ese número, por sí solo, describe una economía prácticamente estancada: suficiente para evitar una caída generalizada, pero insuficiente para generar un entorno de expansión amplia y sostenida.

    Este escenario se entiende mejor a la luz de lo que ya ocurrió en el arranque de 2026: una contracción trimestral del PIB y retrocesos en los tres grandes grupos de actividad. Si la inversión fija sigue cayendo y el consumo no recupera tracción, el crecimiento puede quedarse cerca de ese piso.

    Para empresas con exposición a demanda interna, un crecimiento de 0.60% suele traducirse en mercados más sensibles a precio, ciclos de cobranza más tensos y mayor competencia por volumen. Para quienes dependen de cadenas de suministro y comercio exterior, el riesgo adicional es que la incertidumbre (por ejemplo, alrededor de la revisión del T-MEC) enfríe decisiones de inversión y contratación, afectando pedidos y planes de expansión.

    En este escenario, la disciplina de liquidez y la planeación de caja por escenarios dejan de ser “buenas prácticas” y se vuelven una condición de supervivencia operativa.

    Escenario optimista

    En el escenario optimista, Banco BASE plantea un crecimiento de 1.45% en 2026. Aun siendo un mejor resultado, sigue siendo un avance moderado; la diferencia es que implicaría una economía con algo más de tracción en consumo y servicios, apoyada por factores extraordinarios.

    Uno de esos factores es el Mundial de Fútbol. Siller explicó que el evento podría aportar al PIB por el turismo y el consumo adicional. En términos empresariales, esto puede reflejarse en picos de demanda en sectores vinculados a movilidad, hospedaje, alimentos, entretenimiento y, de forma indirecta, en logística y ciertos servicios B2B que atienden a esos giros.

    El punto clave es no confundir un impulso temporal con un cambio estructural. Incluso con 1.45%, el crecimiento seguiría condicionado por la inversión fija, la productividad y la formalidad laboral. Para empresas exportadoras e importadoras, el escenario optimista puede justificar planes comerciales más activos, pero con controles: límites de crédito a clientes, coberturas cambiarias cuando aplique y contratos con proveedores que permitan flexibilidad.

    En otras palabras: el optimismo, aquí, no elimina el riesgo; solo amplía el margen para ejecutar con más ambición, sin perder prudencia.

    Caída del PIB en el primer trimestre de 2026

    El dato que marcó el tono del análisis de Banco BASE fue la contracción del PIB en el primer trimestre de 2026 (1T26). La caída fue relevante no solo por su magnitud, sino porque se observó en los tres grupos de actividades económicas. Cuando el retroceso es tan generalizado, suele indicar un freno más amplio que un problema aislado de un sector.

    Indicador (1T26) Dato Lectura operativa
    PIB total (tasa trimestral) -0.8% Señal de freno generalizado; suele elevar la cautela en inversión y crédito.
    Actividades primarias Caída Presión en cadenas agro/insumos; puede afectar precios y disponibilidad.
    Actividades secundarias Caída Menor tracción industrial; impacto en pedidos, manufactura y logística.
    Actividades terciarias Caída Debilidad en servicios/comercio; suele sentirse en consumo y rotación.

    Siller lo conectó con la idea de una “trampa de estancamiento”, asociada a cuatro elementos: debilitamiento institucional, aumento de la informalidad, caída en la inversión fija y retroceso en la productividad. En conjunto, estos factores reducen la capacidad de crecer de forma sostenida.

    Banco BASE espera un rebote en el segundo trimestre, pero matiza el origen: “en buena parte” podría explicarse por el Mundial de Fútbol, que agregaría impulso al PIB por turismo y consumo. Es decir, el rebote no necesariamente sería señal de que la economía “ya se arregló”, sino de que un evento extraordinario empuja temporalmente la demanda.

    Para la empresa mediana, este tipo de dinámica suele sentirse como volatilidad: un trimestre débil, seguido de un repunte, sin que cambien los fundamentos. En la práctica, eso obliga a afinar pronósticos de ventas, ajustar inventarios y revisar la capacidad de financiamiento de capital de trabajo para no sobrerreaccionar a un solo trimestre.

    Tasa de informalidad en el empleo

    Banco BASE subraya que el bajo crecimiento no es únicamente coyuntural: es estructural. Un indicador que lo refleja es la tasa de informalidad laboral, que a marzo se ubicó en 54.85%. En una economía donde más de la mitad del empleo es informal, la productividad promedio tiende a ser menor y la capacidad de recaudar, invertir y escalar negocios formales se complica.

    Impacto económico de la informalidad
    Por qué la informalidad importa (más allá del dato)

    Productividad: la informalidad suele operar con menor acceso a financiamiento, tecnología y capacitación, lo que limita mejoras de eficiencia.
    Competencia y precios: empresas informales pueden tener estructuras de costo distintas, presionando márgenes en sectores donde compiten con formales.
    Base de consumo: cuando el empleo es informal, suele haber más volatilidad de ingreso y menor acceso a crédito, lo que vuelve el consumo más sensible.
    Proveeduría y cumplimiento: cadenas con alta informalidad pueden ser menos estables (calidad, tiempos, trazabilidad), elevando el costo de control.

    Para quienes operamos empresas formales, la informalidad no es un concepto abstracto: afecta la competencia (costos distintos), la calidad y estabilidad de proveedores, y la profundidad del mercado laboral. También limita la expansión de la base de consumidores con acceso estable a crédito, seguridad social y salarios formales, lo que termina influyendo en el consumo privado.

    En el marco de la “trampa de estancamiento” descrita por Siller, la informalidad es tanto causa como consecuencia. Si la economía crece poco y la inversión cae, se generan menos empleos formales; y si predominan empleos informales, la productividad y la inversión tienden a ser menores.

    Desde el ángulo de gestión, este dato invita a revisar dos frentes: (1) la resiliencia de la cadena de suministro (qué tanto depende de proveedores informales) y (2) la estrategia de talento (retención, capacitación, productividad). En un entorno de crecimiento bajo, la ventaja competitiva suele venir más de eficiencia operativa que de expansión del mercado.

    Preguntas frecuentes

    • ¿La informalidad alta implica necesariamente recesión?
      No. En el análisis de BASE, es un rasgo estructural que limita el crecimiento potencial, pero puede coexistir con crecimiento moderado.
    • ¿Por qué importa a una empresa exportadora?
      Porque afecta productividad, calidad de proveedores, estabilidad laboral y, en general, el entorno de costos y cumplimiento.
    • ¿Puede bajar rápido la informalidad?
      El enfoque de BASE sugiere que es un fenómeno estructural; no se corrige solo con un trimestre de rebote.

    Consumo privado y su evolución

    El consumo privado es uno de los componentes clave del PIB y, en la lectura de Banco BASE, llegó a 2026 con señales de debilidad. En 2025, el consumo privado cerró con un incremento de 1.20%, el menor desde 2020, cuando la pandemia por COVID-19 golpeó la actividad. Ese dato ya sugería desaceleración.

    El arranque de 2026 fue todavía más frágil: Siller señaló que “este año el consumo empezó con el pie izquierdo”, con una caída de 1.55% respecto a diciembre de 2025. Para empresas que venden al mercado interno —o que dependen de clientes que venden al mercado interno— esto suele traducirse en mayor sensibilidad a precio, promociones más agresivas y ciclos de cobranza que pueden alargarse si el consumidor final se ajusta.

    Aun así, Banco BASE prevé que en 2026 el consumo privado podría crecer entre 1.8% y 2.2%, impulsado por el Mundial de Fútbol y una mayor llegada de turistas. El matiz es importante: el motor no sería necesariamente un aumento estructural del ingreso o de la productividad, sino un impulso por demanda asociada al evento.

    Indicadores tempranos de consumo
    Señales tempranas para validar si el consumo va hacia 1.8% o hacia 2.2% (útil para ventas, inventario y crédito)

    – Rotación por canal (tienda/online/B2B): ¿sube volumen o solo sube por promociones?
    – Ticket promedio vs. unidades: ¿el cliente compra menos unidades pero paga más por inflación?
    – Devoluciones/cancelaciones: si repuntan, suele ser señal de demanda frágil.
    – Días de cobranza y morosidad en cartera: primer termómetro cuando el consumidor se aprieta.
    – Mezcla de productos: ¿se mueve a “value”/marcas económicas?
    – Tráfico y ocupación en zonas con turismo: si el Mundial empuja, suele verse primero ahí.
    – Condiciones de crédito (propio o de terceros): si se endurecen, el consumo se enfría.

    Para la planeación empresarial, el rango 1.8%–2.2% sugiere que puede haber espacio para recuperación en ciertos giros, pero con heterogeneidad: no todos los sectores capturan turismo o gasto asociado. En operaciones, esto se traduce en segmentar: identificar qué líneas de producto o qué regiones podrían beneficiarse y cuáles seguirán enfrentando un consumidor más cauteloso.

    En un entorno así, la recomendación práctica es alinear inventarios y crédito comercial a señales tempranas (órdenes, rotación, devoluciones), más que a expectativas generales.

    Inversión fija bruta y su impacto

    Si el consumo es el termómetro de la demanda, la inversión fija bruta es el termómetro de la capacidad futura de producir. Aquí hablamos de inversión en activos productivos como maquinaria y equipo (y, en general, la capacidad instalada) que permite producir bienes y servicios en el tiempo. Y aquí Banco BASE ve una señal preocupante: el comportamiento de la inversión fija bruta (maquinaria y equipo para producir bienes y servicios) fue negativo al arranque de 2026.

    De acuerdo con cifras presentadas por Siller, este indicador cayó 14% respecto a 2024, año en el que alcanzó su máximo histórico. Además, recordó que en 2025 la inversión fija bruta disminuyó 6.5% y que para 2026 la proyección es un retroceso adicional de 2%.

    Invertir Ahora o Esperar
    Trade-off típico en 2026: invertir ahora vs. esperar

    Invertir ahora
    – A favor: protege capacidad (cumplimiento/tiempos), reduce costos unitarios si hay eficiencia, y puede capturar picos de demanda (incluido turismo/evento).
    – En contra: inmoviliza caja en un entorno de crecimiento bajo; si la demanda no se materializa, sube el costo de capacidad ociosa.
    Esperar
    – A favor: preserva liquidez y reduce riesgo de sobrecapacidad si el escenario se acerca a 0.60%.
    – En contra: se pospone renovación tecnológica; puede perderse competitividad (calidad, productividad, certificaciones) justo cuando clientes exigen más.
    Checkpoint práctico: si el proyecto mejora productividad medible (tiempo de ciclo, merma, energía, cumplimiento) y tiene plan de ramp-up, suele ser más defendible que una expansión “solo por volumen”.

    El punto que subrayó es histórico: “No había dos años consecutivos con caídas, algo que no veíamos desde el periodo de 2019… y el 2020 por la pandemia”. Dos años seguidos de contracción en inversión suelen implicar que las empresas están posponiendo expansión, renovación tecnológica o ampliación de capacidad.

    Para la empresa mediana, esto tiene efectos directos e indirectos. Directos, si ustedes mismos están decidiendo si comprar maquinaria, abrir una línea o automatizar. Indirectos, porque si el ecosistema invierte menos, la productividad agregada se estanca y los costos relativos (logística, tiempos, calidad) pueden no mejorar al ritmo necesario para competir.

    En comercio exterior, la inversión fija también se conecta con la capacidad de capturar oportunidades: sin inversión en equipo, certificaciones o tecnología, es más difícil integrarse a cadenas de valor exigentes. En un entorno de incertidumbre, la inversión se vuelve más selectiva, pero no por eso menos estratégica.

    Inversión Extranjera Directa en 2025

    Banco BASE reconoce que México ha alcanzado niveles máximos históricos de Inversión Extranjera Directa (IED), pero pide mirar la composición. Al cierre de 2025, México recibió 40,871 millones de dólares de IED, un crecimiento de 10.8% frente a 2024 (cuando fueron 36,872 millones de dólares), con cifras de la Secretaría de Economía.

    El matiz central es que una parte muy grande de esa IED no corresponde a “nuevas inversiones” (proyectos frescos), sino a reinversión de utilidades y movimientos entre compañías. Según lo expuesto por Siller, en 2025 la IED se compuso así: 67.65% reinversión de utilidades, 14.30% cuentas entre compañías (movimientos de capital/financiamiento entre empresas del mismo grupo) y 18.05% nuevas inversiones.

    IED en México 2024 2025 Variación Reinversión Cuentas entre compañías Nuevas inversiones
    Monto total (mdd) 36,872 40,871 +10.8% 67.65% 14.30% 18.05%

    Para el crecimiento del PIB y para el tejido productivo, la diferencia importa. La reinversión puede reflejar continuidad y confianza de empresas ya instaladas; pero las nuevas inversiones suelen asociarse más directamente con expansión de capacidad, nuevas plantas, empleo y encadenamientos.

    En paralelo, la incertidumbre alrededor de la revisión del T-MEC aparece como un factor que puede influir en decisiones de inversión. Siller dijo que, aunque hay mucha incertidumbre, cree que “al final no va a terminar mal”, salvo que asuntos políticos detengan la relación comercial. Para empresas que dependen del mercado norteamericano, este comentario es relevante: el riesgo no es solo arancelario; también es de decisiones de inversión postergadas mientras se aclara el marco.

    Caption: Composición de la IED en México (2025) según cifras citadas por Banco BASE.

    Componente de IED (2025) Participación
    Reinversión de utilidades 67.65%
    Cuentas entre compañías 14.30%
    Nuevas inversiones 18.05%

    Crecimiento de la IED

    El crecimiento de la IED total en 2025 fue 10.8%, al pasar de 36,872 mdd en 2024 a 40,871 mdd en 2025. En términos de narrativa macro, esto puede leerse como una señal positiva: México sigue captando capital en montos elevados.

    Sin embargo, Banco BASE enfatiza que el análisis no debe quedarse en el total. Para evaluar el impacto económico, conviene mirar cuánto de ese flujo se traduce en nueva capacidad productiva. Si el crecimiento de la IED se explica principalmente por reinversión, el efecto puede ser más de mantenimiento y consolidación que de expansión acelerada.

    Para empresas medianas integradas a cadenas de suministro, el dato de IED total puede influir en expectativas de demanda futura, pero la composición ayuda a calibrar: ¿vienen nuevos jugadores y proyectos, o se trata de empresas existentes reinvirtiendo? Esa diferencia afecta oportunidades de proveeduría, competencia y requerimientos de calidad.

    En la práctica, cuando la IED crece pero la inversión fija doméstica cae, el panorama se vuelve mixto: hay señales de interés, pero también de cautela. Eso suele reflejarse en negociaciones más duras, plazos más largos para decisiones y mayor exigencia de cumplimiento.

    Reinversión de utilidades

    Que 67.65% de la IED de 2025 haya sido reinversión de utilidades es el dato que más define la lectura de Banco BASE. La reinversión suele significar que empresas ya establecidas decidieron mantener y reinvertir ganancias en el país, lo cual puede ser una señal de permanencia.

    Pero también implica que el flujo de capital nuevo —el que típicamente se asocia con nuevas plantas, nuevas líneas de producción o relocalizaciones completas— fue relativamente menor: 18.05% correspondió a nuevas inversiones. El resto, 14.30%, fueron cuentas entre compañías, que pueden responder a decisiones financieras internas de corporativos.

    Para el crecimiento del PIB, la reinversión ayuda, pero no necesariamente cambia el ritmo de expansión si no se acompaña de aumentos fuertes en inversión fija y productividad. En el lenguaje de la “trampa de estancamiento”, esto se traduce en un crecimiento potencial más bajo y en decisiones de inversión más selectivas.

    Este análisis se escribe desde la perspectiva de Mundi, viendo de cerca cómo cambios en crecimiento, inversión, tipo de cambio e incertidumbre comercial terminan aterrizando en decisiones de liquidez y capital de trabajo de empresas mexicanas que importan y exportan.

    Las cifras y rangos citados se basan en información disponible públicamente al momento de redactarse, incluyendo lo expuesto por Banco BASE y datos oficiales mencionados en el texto. En macroeconomía, es habitual que los datos se revisen y actualicen conforme se publican nuevas cifras. Si cambian los supuestos (turismo, inversión o incertidumbre comercial), también pueden variar los escenarios y sus rangos.

  • ¿Qué son las empresas de factoraje y cómo funcionan?

    ¿Qué son las empresas de factoraje y cómo funcionan?

    Con el paso del tiempo, las empresas de factoraje financiero han permitido que las compañías puedan adelantar el pago de sus cuentas por cobrar y así obtener liquidez.

    A diferencia de un préstamo bancario que puede tomar varias semanas en efectuar su desembolso, las empresas de factoraje nacen como una excelente alternativa para responder con oportunidad a las necesidades financieras de las empresas.

    Pero, ¿qué son las empresas de factoraje exactamente? ¿Qué papel cumplen? ¿Cuál es su impacto en México? Te lo contamos en esta nota.

    ¿Qué son las empresas de factoraje?

    Para entender qué son las empresas de factoraje, revisemos el concepto de factoraje, el cual es un mecanismo de financiamiento a corto plazo en el que una compañía obtiene liquidez de manera casi inmediata a partir de la venta de sus facturas por cobrar a entidades financieras.

    Por lo tanto, las empresas de factoraje surgen como un camino alternativo para aquellas empresas a las que se les dificulta acceder a un préstamo bancario y buscan una opción viable para sostenerse financieramente en el tiempo.

    ¿Cómo funciona una empresa de factoraje?

    La forma en que estas entidades financieras operan es mediante la “compra” de facturas o cuentas por cobrar. Una vez han realizado la compra, la empresa de factoraje hace un adelanto de la factura, pero el % asignado depende de cada empresa. En Mundi por ejemplo, te damos un adelanto de hasta el 90% de tus facturas de exportación.

    Cuando el cliente de la empresa financiada realiza el pago, la empresa financiera cobra el monto y regresa el saldo restante a la empresa financiado menos una mínima comisión.

    Comprar facturas por cobrar conlleva un riesgo de impago como cualquier otra relación comercial entre dos entidades. En este punto, las empresas de factoraje deben ser rigurosas al elegir a quiénes les dará el adelanto y evaluar a los compradores de sus clientes.

    Dentro de los posibles tipos de factoraje que se pueden ofrecer, existen 2 opciones:

    • Factoraje con recurso: este es aquel factoring en el que la entidad financiera no absorbe el riesgo de impago, es decir, si el cliente de la empresa financiada decide no pagar la factura, la entidad financiera le cobrará directamente a la empresa solicitante.
    • Factoraje sin recurso: a diferencia de la anterior modalidad, en el factoraje sin recurso la entidad financiera absorbe el riesgo de impago. Si el cliente del solicitante decide no pagar, la cobranza recae directamente en la empresa de factoraje. En Mundi, ofrecemos factoraje sin recurso para exportadores mexicanos.

    ¿Cuáles son las funciones de una empresa de factoraje?

    Más allá de convertirse en aliadas estratégicas de las compañías, las empresas de factoraje deben velar por algunos puntos imprescindibles para que sus operaciones se lleven a cabo efectivamente.

    Asumir el riesgo de impago

    Las empresas que ofrecen servicios de factoraje sin recurso, se hacen responsables por los riesgos en caso de impago, tal como lo mencionamos anteriormente. En el caso de Mundi, si esto llegase a pasar, el exportador no tiene la obligación de hacer el pago, y la entidad financiera absorbe en un 100% el valor total de la factura.

    Efectuar la gestión de cobranza

    A su vez, una empresa de factoraje debe gestionar oportunamente los pagos pactados por sus clientes. Esto se logra a través de una constante comunicación con las figuras involucradas y un seguimiento oportuno de las fechas de pago acordadas.

    Asesorar a las compañías solicitantes

    Brindar acompañamiento y servicio de asesoría son otras de las principales funciones de una empresa de factoraje. Su equipo debe hacer lo posible por transmitir seguridad a sus clientes y despejar la mayor cantidad de dudas posibles en relación a los términos de los contratos de factoraje y sus condiciones.

    funciones de una empresa de factoraje
    Fuente: Pexels 2020

    ¿Cuáles son los beneficios de un servicio de factoraje?

    1. En términos prácticos, no se está generando ningún tipo de deuda, ya que esta es una factura de una transacción que se realizó con anterioridad.

    2.  El dinero que se reciba por el adelanto no está sujeto a usarse en algo en específico. Este se puede emplear en cualquier operación financiera, como la nómina, etc.

    3.  La venta de las cuentas por cobrar pueden hacerse cuantas veces sea necesario. Esto depende completamente de la línea de crédito que otorgue la empresa de factoraje.

    4.  Si eres de las empresas que teme el fee por su estatus en el buró de crédito, con un servicio de factoraje no terminarás afectado de ninguna manera, ya que solamente se está liberando efectivo.

    Además de los anteriores puntos, es importante mencionar que, gracias a las empresas de factoraje, tu compañía no deberá preocuparse por las actividades de cobranza. De esta forma, estarás ganando tiempo, recursos y podrás optimizar funciones para agilizar el flujo de tus operaciones.

    Asimismo, con el efectivo otorgado por las empresas de factoraje, tu compañía tiene la flexibilidad de invertir en diferentes recursos a corto plazo sin la necesidad de esperar el pago oportuno de los clientes externos, sabiendo que estos pueden tardar hasta 90 días en efectuarlo.

    ¿Qué negocios pueden beneficiarse de una empresa de factoraje?

    1. Empresas emergentes en el rubro de la exportación en México que necesiten agilizar el flujo de caja a corto plazo.
    2. Empresas con dificultades financieras (deudas o recursos económicos limitados).
    3. Empresas con gravámenes tributarios.

    ¿Cómo es el proceso para adquirir los servicios de una empresa de factoraje?

    Usualmente, el proceso para adquirir un servicio de factoraje es bastante sencillo. La mayoría de empresas de factoraje cuentan con una plataforma en la que los clientes pueden realizar sus postulaciones.

    Para ello, es importante tener a la mano las cuentas por cobrar detalladas, así como la documentación correspondiente de la empresa solicitante. No obstante, para llevar a cabo este proceso de factoraje, ten presente que la transacción entre la empresa y el cliente debe haberse cerrado satisfactoriamente. De lo contrario, la empresa de factoraje no podrá prestar sus servicios correctamente.

    Si la empresa de factoraje cuenta con una plataforma en línea que permita subir los documentos correspondientes, la información será analizada y estudiada para determinar si es apta para proceder con el desembolso del efectivo.

    Mundi: una empresa de factoraje internacional

    Para finalizar, queremos contarte que Mundi te ofrece las herramientas financieras adecuadas para que tu empresa obtenga la flexibilidad económica que necesita a la hora de exportar, y de esta manera puedas ampliar tu cartera de clientes y entrar al comercio internacional.

    Así que, si buscas una empresa de factoraje que te dé liquidez inmediata y asuma el riesgo de impago por parte de tus clientes, con Mundi puedes convertir tus facturas de exportación en efectivo y recibir un adelanto de hasta el 90% en 24 horas.

    Esperamos que esta nota haya sido de gran ayuda para entender lo que es una empresa de factoraje y comprender sus principales funciones.

    Evalúa muy bien la situación financiera de tu compañía y determina si un servicio de factoraje es ideal para estabilizar el futuro de la misma. ¡Muchos éxitos!

  • ¿Qué es un broker y cuál es su participación en el sector financiero?

    ¿Qué es un broker y cuál es su participación en el sector financiero?

    Si quieres participar en los mercados financieros, conocer qué es un broker es un punto de partida determinante para el éxito de las relaciones comerciales que establezcas en este gremio.

    Un broker se convertirá en una figura clave al momento de comprar o vender un activo, pues es el encargado de actuar como intermediario entre las partes involucradas y de analizar el comportamiento del sector financiero para rentabilizar tus futuras inversiones.

    En vista a ello, hemos escrito esta nueva nota de Mundi para contarte los pilares esenciales en torno a lo que es un broker financiero, abordando los siguientes puntos:

    1. ¿Qué es un broker?
    2. ¿Qué tipos de broker existen en el mercado?
    3. Diferencia entre broker y trader
    4. ¿Cómo ser un broker en México?

    ¿Qué es un broker financiero?

    Como lo comentamos brevemente, un broker en finanzas hace referencia a una persona o a una entidad que actúa como un intermediario en una relación comercial, siendo el puente entre el comprador y el vendedor de los activos a negociar.

    Es decir, un broker es un facilitador comercial que tiene el objetivo de agilizar la gestión financiera entre las figuras que participan en la compra de un activo, garantizando que todos los involucrados salgan beneficiados.

    Por lo tanto, los brokers cobran una comisión a sus clientes por la simplificación del proceso financiero, pues además de analizar la volatilidad del mercado, también facilitan el acceso a gráficas, indicadores y demás herramientas que permiten tener mayor certeza sobre la inversión a realizar.

    Los brokers de bolsa, por ejemplo, son los encargados de comprar o vender las acciones que estén a nombre de sus clientes, por lo que deben estudiar detalladamente el sector financiero para tomar la decisiones más conveniente.

    A pesar de que algunos brokers trabajan de forma independiente, la gran mayoría están vinculados a sociedades gestoras y/o proveedores que pueden pertenecer a diferentes gremios, como la bolsa de valores, el mercado forex, el sector inmobiliario, entre otros.

    factoraje internacional

    ¿Qué tipos de brokers existen?

    Si bien hemos mencionado que los brokers son gestores y facilitadores comerciales, es importante mencionar que existen diferentes tipos de brokers, cuyas características dependen de la forma en la que realizan las operaciones financieras.

    Veamos.

    1. Brokers Dealing Desk

    También conocido como market maker, este tipo de broker cuenta con su propia mesa de operaciones, por lo tanto, los movimientos financieros no se realizan en el mercado.

    Gracias a su amplia cartera de clientes, los BDD tienen la posibilidad de autogestionar sus propias transacciones, convirtiéndose en creadores de mercado y en figuras comerciales independientes. Por ello, los Brokers Dealing Desk se encargan de comprar activos en el mercado para posteriormente revenderlos a sus clientes.

    Del mismo modo, pueden comprar activos de sus clientes para venderlos a un precio más bajo, teniendo en cuenta lo establecido por el mercado.

    2. Non Dealing Desk (NDD)

    Por su parte, los brokers NDD tienen una forma de operar diferente a los brokers BDD, por ende, no cuentan con una mesa propia de operaciones financieras, lo que los obliga a trabajar directamente con las tasas del mercado.

    Sin embargo, la ventaja de este tipo de broker es que existe mayor transparencia en las operaciones, por lo que es posible evitar posibles conflictos que se presenten entre el broker y el cliente final.

    Algo que debes saber sobre los brokers NDD es que éstos se clasifican en 2 categorías:

    • Broker STP (Straight Through Processing):

    Hace referencia al broker que envía sus operaciones directamente a sus proveedores. Por tal motivo, las órdenes se llevan a cabo de forma directa y digital, sin la necesidad de alguna intervención manual. A su vez, los spreads establecidos en una operación pueden ser variables, pues es habitual ofrecer el precio más competitivo por parte de dichos proveedores. Por ello, los brokers STP se encargan de incrementar ligeramente los spreads con el fin de brindar mayores beneficios y evitar conflictos de intereses.

    • Brokers ECN (Electronic Communication Network):

    Por último, los brokers ECN tienen la función de establecer una red entre sus clientes y proveedores, ampliando las posibilidades de las transacciones y permitiendo la participación de un mayor número de partes. Pese a ello, tampoco se contempla la posibilidad de que existan conflictos de intereses que afecten a las partes involucradas.

    ¿Cuál es la diferencia entre broker y trader?

    Es común que en el rubro de las finanzas se utilicen los términos broker y trader para hablar sobre transacciones o compra de activos.

    Sin embargo, ambos conceptos tienen distintas connotaciones, pues mientras que el broker es el encargado de cerrar el trato entre un comprador y un vendedor, el trader es quien realmente ejecuta la operación financiera. Es decir, el trader es un cliente del broker, siendo el comprador o vendedor de un activo y el responsable de establecer los términos para cerrar una transacción.

    Tanto ha sido el incremento del trading financiero que, de acuerdo a cifras de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), en el 2021 se registraron 3 millones de cuentas en brokers de la bolsa de México.

    Esto evidencia la importancia de la participación de los brokers en el mercado, siendo los encargados de regular la transparencia de las operaciones financieras y velar por la sanidad del sector económico.

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    ¿Cómo ser un broker en México?

    Si tienes claro qué es un broker y quieres saber cómo convertirte en uno, a continuación te brindamos una serie de pautas y recomendaciones que serán de gran ayuda en el proceso.

    En primera instancia, debes presentar y aprobar el examen para Asesor en Estrategias de Inversión ante la AMIB (Asociación Mexicana de Instituciones Bursátiles). En dicho examen deberás comprobar que cuentas con los conocimientos necesarios sobre los siguientes áreas:

    • Marco Normativo
    • Matemáticas Financieras y Portafolios
    • Ética
    • Mercado de Capitales
    • Derivados Financieros y Riesgos
    • Sociedades de Inversión
    • Títulos de Deuda
    • Análisis Económico, Financiero y Técnico

    La aprobación de dicho examen te permitirá ser reconocido por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) como broker financiero, por lo que podrás asesorar profesionalmente a diferentes inversionistas del mercado.

    Cuando te apruebes como broker certificado, tendrás la posibilidad de pertenecer a alguna casa de bolsa o de entidades financieras habilitadas para la compra y venta de valores.

    que es un broker financiero
    Fuente: Pexels

    ¡Hemos terminado!

    Ahora que conoces lo que es un broker, esperamos que esta nota haya sido una herramienta de gran utilidad para iniciar tu camino en el sector financiero. Con base a este nuevo conocimiento, te invitamos a adentrarte en el mundo del mercado de divisas y conocer cómo este campo está transformando las finanzas.

    Por último, ten presente que en Mundi puedes acceder a múltiples servicios financieros que podrán hacer crecer tu negocio a largo plazo. Te invitamos a conocer nuestra solución de factoraje internacional, el cual te adelantará el pago de tus facturas por cobrar para que obtengas mayor liquidez financiera.

    También puedes acceder a un servicio de compra y venta de divisas, con el cual podrás realizar operaciones financieras de forma transparente, segura y 100% digital. Cambia dólares y pesos sin importar el tamaño de tu negocios, y convierte a Mundi en tu aliado estratégico.

  • Actualización Ethereum 2.0: todo lo que se debe saber

    El ecosistema de las criptodivisas se ha removido en las últimas semanas por cuenta de la tan anunciada actualización de la blockchain Ethereum, matriz de la criptomoneda Ether…

    Pese a ser un software relativamente nuevo y haber sido lanzado en el 2015, Ethereum se encuentra en un proceso de actualización que, según las personas más cercanas al proceso, podría darse en la mitad de septiembre.

    La actualización, llamada por la plataforma ‘La Fusión’ o ‘The Merge’, pretende no alterar el funcionamiento de la blockchain o cadena de bloques, que es un libro de contabilidad digital en donde Ethereum registra la información de transacciones de las criptomonedas, NFTs y otro tipo de activos digitales.

    Con el cambio que busca Ethereum, la infraestructura tecnológica pasaría de ser una ‘prueba de trabajo’ a ser una ‘prueba de participación’, lo que significa un menor consumo de energía y una reducción importante en las comisiones cobradas por las transacciones en ether (ETH), que es la moneda base de la plataforma.

    Entre las razones principales para que se realice la actualización está la rápida adopción que de un tiempo para acá están teniendo las criptomonedas, un salto que algunas de las plataformas más antiguas no creían que iba a darse de manera acelerada.

    Uno de los componentes principales bajo los que trabaja una blockchain es la escalabilidad, es decir, la capacidad de la plataforma para validar las operaciones. En el caso de Ethereum esta tiene un promedio de 12 a 20 operaciones validadas por segundo, situación que debido a la alta adopción de su criptomoneda ha causado congestión en la red en algunos momentos de alta demanda, aumentando las comisiones que se cobran. El eje central de la actualización es aumentar esta escalabilidad.

    Otro punto clave en este proceso será la disminución en el uso de energía para llevar a cabo cada transacción o movimiento que haya en la plataforma. La compañía ha señalado que el nuevo diseño de este software podría ahorrar más del 90% de su consumo de energía.

    Esta actualización es clave debido a que la blockchain aloja por lo menos 3.400 aplicaciones descentralizadas activas que permiten desde comercio cripto hasta juegos que tienen estos activos digitales como centro de intercambio.

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    El funcionamiento actual

    Así como funciona la blockchain de bitcoin, que es la criptomoneda original y el activo digital más valioso del mercado, Ethereum tiene como base una red dispersa de ordenadores que sigue y verifica las transacciones. A este proceso se le conoce como ‘minería cripto’.

    En esta minería, cualquier persona que cuenta con las habilidades y la tecnología necesaria, puede conectar su ordenador a la blockchain y descifrar todo un ‘rompecabezas’ de cálculos matemáticos para comprobar que la persona que está haciendo una transacción de criptomoneda a otra tenga los fondos suficientes y, además, que estos recursos lleguen a la cuenta de destino.

    Este proceso, por cierto, tiene un alto consumo de energía, y diferentes investigaciones han señalado que la actividad puede emitir las mismas cantidades de dióxido de carbono que un país completo como Finlandia, pues quienes hacen minería reciben como recompensa o pago un activo digital, razón por la que personas y empresas han llenado establecimientos y bodegas de cientos de ordenadores que soportan su rápida operación de minería, con el fin de acumular criptomonedas.

    El nuevo ‘espacio de participación’

    Vitalik Buterin, fundador de Ethereum, lleva planeando esta actualización varios años y el foco principal ha sido tener una blockchain más igualitaria y con menor impacto que la minería.

    Algunos expertos aseguran que con ‘La Fusión’, los grandes pools de minería cripto se acabarán, por lo menos dentro de la plataforma de Ethereum, lo que no solo tendrá un impacto en el consumo de energía, sino que colaborará con la descentralización de la cadena de bloques.

    En el “software” que comenzaría a correr desde la mitad de septiembre -específicamente entre los días 16 y 20 de ese mes según los ingenieros involucrados-, el modelo cambia la minería por un proceso de asignación aleatoria para la validación de las transacciones, otorgando también una recompensa en ETH o ethers, es decir, la moneda nativa de la plataforma.

    En ese ‘espacio de participación’, el validador que es escogido aleatoriamente deberá encargarse de clasificar la información de la operación como verdadera.

    En cuanto a la escalabilidad, se prevé que esta crezca de manera progresiva, por lo que para 2023 y 2024, Ethereum se dividirá en redes más pequeñas y procesará los datos de una manera más sencilla, por lo que aumenta la escalabilidad y se reducen los costos de las comisiones o tasas.

    ¿Hay riesgos?

    Toda actualización supone riesgos, en especial aquellas que son transversales a una práctica cada vez más usada en el mundo: las transacciones digitales.

    La actualización Ethereum 2.0 busca unir la plataforma actual de la blockchain a la llamada Beacon Chain, que es la plataforma donde ya se implementó el ‘espacio de participación’ y cuya migración se ha realizado en diferentes redes de prueba de Ethereum, en donde se ha hecho de manera exitosa, aumentando las posibilidades de que ‘La Fusión’ tenga buenos resultados y mitigue el riesgo.

    Entre los factores que podrían alterarse o salir mal tras el paso al nuevo software está la incompatibilidad entre los ‘clients’ que son programas informáticos utilizados por miembros de la blockchain.

    Otra opción es que los grandes pools de minería implanten una nueva red que omita las actualizaciones y les permita seguir haciendo la validación de las operaciones de la manera tradicional con el fin de mantener sus ganancias.

    Junto a los riesgos técnicos también existen las posibilidades de hackeo, pues en medio de la actualización la plataforma podría estar vulnerable y los hackers podrían aprovechar para hacer ataques de repetición y robar tokens.

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    El furor cripto por la actualización

    El 2022 no ha sido uno de los años más prometedores para los principales activos digitales que hay en el mercado, en especial para bitcoin y ether, que han tenido que enfrentar el llamado ‘criptoinvierno’ y además ver cómo el valor de sus criptomonedas cae casi a la par de como se han comportado las principales bolsas de Estados Unidos, pues tienen una alta correlación (como la que existe entre bitcoin y el S&P 500).

    Sin embargo, la proximidad de The Merge ha mantenido al mercado en furor, y ether, la moneda nativa de la plataforma, aumentó su valor en casi un 60% desde su mínimo de junio y hasta la mitad de agosto por cuenta de la actualización.

    Entre el 4 y el 14 de agosto, por ejemplo, El Digital Asset Index Fund que rastrea el comportamiento de los mayores activos digitales, tuvo un crecimiento constante, contando una caída relevante el 9 de agosto para luego continuar aumentando, y todo por la actualización de Ethereum.

    Por último, de cara a ‘La Fusión’, un panel de expertos de Finder dijo hace un par de meses que este proceso de actualización podría llevar a la criptomoneda a precios históricos y acercarse este año a los US$6.872. Incluso, para 2025 el token podría pasar por los US$11.000 y hacia 2030 llegar a los US$23.000.

  • ¿Es posible establecer una moneda única en América Latina?

    Replicar el modelo de la Unión Europea ha sido una acción planteada en varias ocasiones en el continente e incluso otras economías emergentes también lo están considerando, ¿es factible?

    Las primeras ideas para que Europa tuviera una moneda única se dieron en la década de 1950, con la Comunidad del Carbón y el Acero, que fue fundada en Francia en 1952, aunque sin tener las bases necesarias para que se pusiera en marcha, pues la región apenas comenzaba a recuperarse de la Segunda Guerra Mundial.

    Después, a finales de los años sesenta -fecha para la que ya existía el Parlamento Europeo- la idea de tener una Unión Económica y Monetaria (UEM) volvió a ser una prioridad del viejo continente, cuando apenas algunos países estaban agrupados para la libre circulación de materias primas y algunos beneficios económicos, pero la agitación de los mercados puso en entredicho el sistema de precios comunes.

    Incluso, en la década de los setenta se buscaron otras iniciativas para tener un tipo de cambio común y estable, pero estas fracasaron por la crisis del petróleo, principalmente, y fue a finales de la misma década que se creó el Sistema Monetario Europeo (SME).

    Sin embargo, aún con esos esfuerzos políticos, fue necesario que se consolidara la Unión Europea a través del Tratado de Maastricht en 1993 para que una moneda única para esta zona fuera posible.

    A través del informe Delors, aceptado por los líderes europeos, se plantearon tres etapas para preparar a esta unión de países para tener una moneda conjunta y, como lo define la UE en su página oficial, “el 1 de enero de 1999 se introdujo el euro: durante los tres primeros años fue una moneda ‘invisible’, ya que solo se utilizaba a efectos contables y en los pagos electrónicos. Las monedas y los billetes se pusieron en circulación el 1 de enero de 2002”, fecha que los mercados cuentan como la entrada del dólar al régimen cambiario.

    Un modelo similar para América Latina

    La idea no es nueva y la antesala del euro ayuda a magnificar lo difícil que puede ser para un conjunto de países pensar en una moneda única que la lleve a competir con otras de gran magnitud como el dólar estadounidense, el yen o el mismo euro.

    La Unión Europea, tras su experiencia de 20 años con el euro, señala que “una moneda única tiene muchas ventajas: el comercio transfronterizo es más fácil para las empresas, la economía obtiene mejores resultados y los consumidores tienen más elección y mayores oportunidades”.

    Esta posibilidad ha sido evaluada tanto por académicos, como por políticos, economistas y hasta la llamada Alianza Bolivariana para las Américas, que en 2009 lanzó la idea de crear el SUCRE, para intentar reemplazar el dólar estadounidense en los países que la conforman (Venezuela, Cuba, Bolivia, Nicaragua, Dominica, Ecuador, San Vicente y las Granadinas, Antigua y Barbuda, y Santa Lucía), por supuesto, sin mayores resultados.

    En adelante, otros estudios se han enfocado en esta unión monetaria y han precisado que América Latina no tiene la misma cohesión económica que Europa para tener una moneda única, incluso antes de que entrara a circular el euro.

    ✅ ¿Qué son los registros contables y para qué sirven?
    Aprende qué son los registros contables, su importancia en las finanzas de tu empresa y conoce los tipos de registros contables que existen.

    En el texto académico ‘Unión monetaria, factibilidad para América Latina’, el autor Julio César Valdés señala que materializar este esfuerzo en la región aún no es posible “porque los intereses económicos, políticos y sociales de sus  países, aunque parecidos, continúan siendo diferentes en muchos órdenes. Inicialmente se deberían confrontar una serie de estándares comerciales que aún están muy lejos de ser parecidos, dada la diversidad de las relaciones económicas internacionales”.

    En esto coinciden Fernando Haddad y Gabriel Galipol, principales asesores económicos del expresidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva, quienes retomaron la idea de impulsar una moneda única en caso de que da Silva se imponga en los próximos comicios electorales en su país. Los asesores dicen que ejecutar la idea no sería fácil “dada la profunda heterogeneidad estructural y macroeconómica de los países de la región”, según una columna de opinión publicada en el Folha de São Paulo.

    Aunque los asesores del expresidente brasilero hablan de ejecutar una moneda para Sudamérica (EL SUR), los pasos que describen para que se consolide aplican para toda la región, en caso de querer tener una unión monetaria.

    Los países participantes deberían conformar un bloque económico de relevancia y, al tiempo, crear un banco central regional que le de bases a la moneda que va a ser creada. Después, estos países deberían capitalizar este banco y los aportes se definirían por la participación que estos tienen en el comercio regional y se financiaría con las reservas internacionales que tienen los mismos países.

    Aún así, defienden los brasileros, ningún país que se sume a la moneda única debería renunciar a su soberanía monetaria y podría tener ambas monedas. Sin embargo, es este punto en el que otros académicos disienten y señalan que la falta de voluntad para renunciar a dicha soberanía rompe la estabilidad de tener una moneda para toda la región.

    ✅ ¿Qué es el factoraje sin recurso y cómo beneficia a las PYMES?
    Descubre en esta nota qué es el factoraje sin recurso, para qué sirve y cuál es la importancia del factoraje en las exportaciones.

    Recientemente, el presidente de Chile, Gabriel Boric, reaccionó a otro impulso de tener una moneda para toda América Latina y señaló que aunque los esfuerzos de integración regional son valiosos, los mecanismos específicos son “complejos” y hay otras áreas en las que trabajar primero.

    Rusia y China se embarcan en este camino

    La motivación de estas dos naciones tiene otro origen: Estados Unidos. La moneda que presentaron y proponen Rusia y China está planteada como una moneda de reserva y quieren, claramente, hacerle contrapeso al dólar estadounidense.

    La iniciativa parte del famoso grupo de las cuatro mayores economías emergentes del mundo (Brasil, Rusia, India y China -que integran el llamado grupo BRIC-) y que demandan un sistema de divisas más estable y diversificado. Por supuesto, la guerra que emprendió Rusia en Ucrania, y las sanciones que después aplicó Occidente sobre sus reservas y sus operaciones internacionales, también son una razón de peso, pues las naciones que no están alineadas con Washington no quieren pasar por estos escenarios en caso de actuar en contra de Occidente.

    Un informe del Fondo Monetario Internacional señaló recientemente que los países del BRIC, contando a la incluida Sudáfrica, tienen en conjunto el 42% de la población mundial, el 26% del PIB y 20% de las exportaciones e importaciones a nivel global, cifras que dan una buena base económica y de respaldo a otra moneda única de reserva.

    Esta moneda se formaría por una canasta compuesta entre el rand sudafricano, la rupia de India, el real brasilero, el rublo ruso y el yuan chino. ¿Lo lograrán?

  • La inflación de México está “mejor” que la de Estados Unidos, ¿por qué?

    Aunque los precios parecen ir mejor en el país latino, las proyecciones no dicen lo mismo, y el crecimiento económico tampoco

    México y Estados Unidos tienen una relación histórica definida especialmente por el comercio conjunto y también por la alta dependencia del país latino de los resultados económicos que tenga el norteamericano.

    Parece una visión bastante general, y aunque la economía de cada país no debe simplificarse o encasillarse en una sola frase, los ciclos económicos de estas dos naciones están relacionados, más allá de que el desempeño de Estados Unidos impacte a casi toda América Latina.

    Hasta julio, la inflación de México llegó a un valor interanual de 8,15%, lo que significó un máximo en poco más de 21 años. Para ese mismo mes del año la inflación interanual estadounidense fue de 8,50%, más alta que la de su país vecino (en junio había sido de 9,1%), pero de acuerdo al reporte oficial, esta se desaceleró en el séptimo mes del año y tuvo un mejor comportamiento de las expectativas.

    Las explicaciones para que esto suceda, por lo menos en los números, atraviesa una amplia cantidad de factores, pero hay algunos en particular que tienen el mayor peso sobre los resultados.

    Uno de los principales motivos es que el Banco de México (Banxico) viene aplicando una política monetaria más restrictiva desde hace algunos meses, e incluso en la segunda semana de agosto de 2022 tomó una nueva decisión sobre su tasa de interés, llevándola hasta el 8,50% tras un incremento de 75 puntos básicos. Esto significó el nivel más alto en los tipos desde enero de 2008, tras diez alzas consecutivas y dos al hilo de 0,75%.

    Entre tanto, ante la coyuntura macroeconómica y la reducción de la demanda, la Reserva Federal de EE.UU. también ha tomado decisiones en su política monetaria, pero mucho más tarde que lo hecho por Banxico. En junio, la FED subió la tasa de interés en 75 puntos básicos para ubicarla en un rango entre 1,50% y 1,75%, y más adelante, en julio, volvió a subirla y la llevó al 2,50%.

    Y pese a que en los últimos 20 años las dinámicas inflacionarias de México y Estados Unidos parecen converger en algunos períodos, hay otros factores que siguen interfiriendo en el comportamiento de los precios.

    Por ejemplo, y de acuerdo a la definición de Banxico en un documento de trabajo, dos factores que inciden en la inflación de cada país son el nivel de desarrollo y el tamaño de la economía.

    “El nivel de desarrollo de una economía está estrechamente relacionado con los patrones de gasto de los agentes económicos. Así, las economías más desarrolladas destinan una mayor proporción de su gasto a servicios y bienes durables, mientras que a menor nivel de desarrollo la proporción de gasto destinada a bienes no durables se incrementa”, precisa el banco central en el documento.

    Sin embargo, ambos países están lejos de su inflación objetivo: Estados Unidos (2%) y México (3%).

    Qué dicen las proyecciones de inflación

    La más reciente revisión del Banxico indica que para el tercer trimestre de 2022 los precios seguirán subiendo y estarán en un promedio de 8,5%, y la inflación subyacente estaría por el 7,9%, más alta que la revisión anterior que era del 7,4%.

    Además, para el cuarto trimestre la inflación llegaría a un promedio de 8,1% y este mismo nivel sería el del cierre del 2022. Pero seguido a esto, el banco central prevé que la inflación en el primer trimestre de 2023 ronde el 7,1% y en el segundo trimestre esté entre 5% y un nivel más bajo de 3,7%. El rango meta podría lograrse a inicios de 2024.

    Para Estados Unidos los pronósticos son diferentes. El Fondo Monetario Internacional (FMI) dijo en julio que el nuevo rumbo de la política monetaria de la Reserva Federal debería llevar la inflación al final de 2022 a un nivel del 6,6% y a finales de 2023 a 1,9%. Otros pronósticos hablan de una reducción de los precios este año hasta el 5,2%.

    “La perspectiva se ha oscurecido significativamente desde abril. El mundo pronto podría estar al borde de una recesión global, solo dos años después de la última”, señaló en un comunicado el economista jefe del FMI, Pierre-Olivier Gourinchas, al referirse a la alta inflación que atraviesa el mundo y la necesidad de que los gobiernos y las autoridades monetarias se enfoquen en reducir los precios.

    Proyecciones del PIB por el mismo camino

    La encuesta de expectativas económicas realizada por Citibanamex indican que para 2022 el PIB mexicano crecería en promedio un 1,8% y para 2023 un 1,5%.

    Sin embargo, el Bank of América recortó su pronóstico de crecimiento para 2023 al 0%, después del 1% proyectado anteriormente, impulsado especialmente por la desaceleración de Estados Unidos. Mientras que para 2022 se redujo el pronóstico del crecimiento del PIB en 0,2% y se ubicó en 1,7%, señalando que el desempeño del país en el primer semestre del año lo impulsará a mantener este nivel.

    Entre tanto, el mismo FMI destacó que la economía de EE.UU. crecería un 2,3% en 2022 y un 1% en 2023, 1,4% y 1,3% menos que la última revisión.

    Los pronósticos del Bank of América son un poco más optimistas, situando el crecimiento estadounidense en 2,6% este año, y ubicando el de 2023 en 1,5%, aunque ambas cifras se revisaron a la baja.

    La FED, entre tanto, señaló que el PIB de EE.UU. avanzaría solo un 1,7% en 2022.

  • ‘Bear’ y ‘Bull Market’: ¿cuáles son sus principales características?

    Ante momentos de volatilidad y en los que se proyecta una recesión económica, resulta clave tener claros estos conceptos del mercado financiero.

    Al momento de realizar inversiones en los mercados financieros mundiales se puede atravesar por dos situaciones particulares: tendencias bajistas o alcistas. Estas tendencias son conocidas en el mundo de las inversiones como bear o bull market, respectivamente.

    Lo primero a tener en cuenta es que, como en todas las inversiones, existe un riesgo y depende del inversionista definir si este será conservador, moderado o alto (arriesgado). Y es que de allí se parte para precisar que no es posible saber con precisión cuándo un mercado pasará por un ciclo alcista o bajista, aún cuando se pueden hacer proyecciones.

    Lo segundo será definir la expectativa de inversión, pues si se desea una inversión a largo plazo para gestionar ahorros o diversificar el portafolio, habrá menores cambios en las posiciones dentro del mercado en el que la persona se encuentra cuando, por ejemplo, se enfrenta a un bear market o mercado bajista.

    Mientras que si la inversión se planea a corto plazo, pues la persona necesitará de ese capital pronto, lo más recomendable serán otros instrumentos de inversión que brinden un poco más de seguridad, pues atravesar el bear market en el corto plazo no permitirá que la persona recupere las pérdidas.

    Con un panorama más claro sobre los perfiles de los inversionistas y la manera en que usará su capital, estos son los ciclos que deberá tener en cuenta si es que sus inversiones irán al mercado financiero, o en su defecto, al mundo de las criptomonedas que tiene un funcionamiento similar en cuanto a las tendencias y la toma de decisiones.

    El bear market

    Los mercados bajistas sufren principalmente de una caída constante en sus precios y esto se explica, principalmente, porque hay sentimientos negativos o pesimistas en los inversores, frente a las perspectivas macroeconómicas.

    La característica más importante de esta tendencia es que se consolida cuando la caída de los precios es del 20% o más frente al precio original con el que se compara.

    En un bear market cae la demanda y sube la oferta, y la falta de compradores se suma a el apuro de otros cuantos que ante la caída de precios busca vender las acciones que poseen lo más rápido posible para evitar tener pérdidas grandes.

    Esta es una de las tendencias más difíciles de enfrentar o superar para traders que no tienen suficiente experiencia o que aún no han establecido un límite entre las decisiones informadas y las emocionales, pues las grandes pérdidas pueden llevarlos simplemente a vender posiciones y no regresar al mercado financiero.

    La explicación a lo anterior responde a un efecto similar al efecto dominó, pues los inversores que venden sus acciones rápidamente para asegurar parte de sus beneficios hacen caer el precio y esto provoca que más inversores vendan sus acciones, causando una caída abrupta de los precios.

    Vale la pena recordar el 20 de mayo de 2022, cuando el S&P 500 estuvo en medio de esa jornada en el bear market y casi al cierre revirtió parte de las pérdidas. Esa sensación estuvo en el mercado por varias semanas y los precios tardaron en comenzar a subir y recuperarse, poniendo a este índice en una mala racha de siete semanas hasta ese mes, la peor desde 2001.

    Sin embargo, para quienes manejan sus inversiones en corto y bajo el análisis fundamental, una vez la tendencia bajista se consolida esta es aprovechada por un buen grupo de personas que compra las acciones a bajos precios y espera, como sucede la mayoría de veces, que los precios se recuperen y vender a mejores niveles, cuando las acciones otra vez son atractivas.

    ¿Y el bull market?

    La referencia a un “toro” o un mercado alcista puede ser bastante entendible y, por supuesto, se refiere a la tendencia en la cual los precios de los activos están aumentando, situación que se da principalmente en contextos económicos favorables o tras reportes financieros positivos por parte de las compañías que están listadas en la bolsa.

    Un rasgo característico del bull market es que la demanda se incrementa de manera considerable y hay poca oferta, precisamente porque los precios son buenos y atractivos, razón por la que los inversores quieren mantener sus posiciones.

    Los contextos macroeconómicos también son importantes, pues un mercado financiero al alza es en gran parte el reflejo de una economía sólida, con alta demanda y buenos rendimientos, muy al contrario del bear market.

    Pese a las buenas proyecciones, el bull market tiene también un punto de clímax, en el que comienza un período de recesión y de una caída leve de precios que depende en particular de la manera en la que se haya dado la expansión del mercado.

    Una tendencia alcista es mucho más favorable para los inversores pues están rodeados de optimismo y de una economía local o global que tiene buenos resultados. Pero se debe saber ingresar al mercado en esta tendencia para poder sacar un buen rendimiento de las acciones, según los expertos.

    Por supuesto, la consideración de ambas tendencias depende también de la línea de tiempo a analizar. Por ejemplo, hay analistas que coinciden que las acciones de las principales compañías tecnológicas o incluso el bitcoin, si se quiere hablar de criptomonedas, han mantenido una tendencia alcista desde su existencia, pues han aumentado de manera considerable su precio. Sin embargo, cada mercado, acción o índice ha pasado de manera temporal por diferentes bear market.

  • ¿Por qué el dólar estadounidense es considerado la principal moneda del mundo?

    La moneda ha ganado terreno frente a otras divisas durante el 2022 y ha aumentado su poderío

    El Siglo XX contiene gran parte de la explicación por la que el dólar estadounidense es la principal moneda del mundo y la razón por la que aún ahora, después de varias décadas, mantiene un poderío que parece no tener fin, incluso cuando hay una desaceleración económica en su país de origen.

    Una reciente publicación del Fondo Monetario Internacional (FMI) entregó la solución a gran parte de las preguntas de porqué el dólar es tan fuerte a nivel internacional y es precisamente la Segunda Guerra Mundial la que marcó el antes y el después para esta moneda, desde los Acuerdos de Bretton Woods.

    Una vez terminó este conflicto bélico, las reservas de divisas internacionales, los contratos de materias primas y gran parte de las transacciones internacionales comenzaron a hacerse en dólares, principalmente porque Estados Unidos se encargó de proveer armamento y recursos a diferentes países y comenzó de una manera más marcada la deuda externa o internacional, acentuándose en la década del 70.

    Incluso, este mismo año la Reserva Federal (FED) publicó un estudio en el que remarcó que el dólar sigue siendo la principal moneda del mundo y no tiene aún quién le compita, aún con los desafíos geopolíticos actuales y las tecnologías que crecen alrededor de las monedas digitales.

    El texto señala que el papel internacional del dólar, ya sea para el comercio, la inversión o el uso como moneda de reserva mundial, “continúa siendo bastante fuerte, y no hay nada en el horizonte que pueda competir con él”.

    Pese a estas características, los autores también citaron algunas circunstancias que pueden afectar el uso del dólar a nivel internacional en el tiempo: las sanciones a rusia, que pueden causar desdolarización de otras naciones que quieran evitar sanciones similares; y el uso de las monedas digitales y criptomonedas, que llegarían en algún momento a reemplazar el papel del dólar en los pagos y las inversiones.

    Las reservas con un papel protagónico

    En la actualidad, alrededor de un 60% de las reservas en moneda internacional que tienen los diferentes bancos centrales del mundo están invertidas en dólares, como lo presenta el profesor de la Universidad de Cornell, Eswar Prasad, en la publicación del FMI.

    Y es precisamente este factor el que le da la supremacía al dólar, pues esto demuestra que la moneda estadounidense representa todavía estabilidad para otras economías e inversores en momentos de desaceleración o recesión.

    Sin embargo, la cantidad de reservas en dólares pasó de un 70% en 1999 a casi 60% en 2021, de acuerdo a las estimaciones del FMI -fenómeno explicado especialmente por el ingreso del euro al mercado-, pero aún así “la presencia de esta moneda en el comercio mundial, la deuda internacional y los empréstitos no bancarios sigue superando con creces la proporción de Estados Unidos en el comercio, la emisión de bonos y los préstamos y empréstitos internacionales”, según los datos del organismo sobre la composición de las reservas oficiales de divisas.

    Las implicaciones de un dólar fuerte

    Cálculos de la FED destacan que entre 1999 y 2019 el dólar representó el 96% de la facturación comercial en las Américas, el 64% en Asia y el Pacífico, y el 79% en el resto del mundo, sin contar Europa.

    Incluso, se estimó que para el primer trimestre de 2021 habían US$950.000 millones en manos de extranjeros, que representó casi la mitad de billetes que estaban en circulación para ese momento.

    Es así como la dominancia del dólar y su constante ganancia frente a otras monedas del mundo, tiene implicaciones en las economías del mundo, en especial en aquellas en desarrollo.

    En mayo, por ejemplo, cuando el dólar tomaba mucha más fuerza de la actual y ad portas de que la FED comenzara el camino para comenzar a subir tasas, los costos de los préstamos aumentaban y los inversores, en una acción rápida, comenzaron a comprar dólares como un refugio ante la incertidumbre económica, tendencia que se ha mantenido en gran parte del mundo desde entonces.

    Y es que aún cuando el dólar está alto y sirve para ponerle freno a los precios (intención principal de la FED), este mismo factor genera que los precios de las importaciones afecten las economías que dependen de materias primas, aumentando la inflación y reduciendo el capital disponible.

    Son las economías emergentes, principalmente, las que más sufren los efectos de un dólar al alza, como pasa en América Latina, pues los precios suben, se debilita la moneda local y los bancos centrales se ven también en la necesidad de aumentar sus tasas para contener estos efectos.

    Estas condiciones económicas tienen además repercusiones en las inversiones extranjeras que hay en las economías en desarrollo, pues con tasas más altas y una moneda fuerte, los capitales se dirigen a Estados Unidos, pues se considera ahora un refugio, mientras que los países emergentes y con déficits de cuentas corrientes seguirán sufriendo de alta volatilidad, al menos en el mediano plazo.